Categoría: Cine y Sedal | No hay comentarios | 24 octubre, 2009

Desde el punto de vista de un seguidor de la saga o un mero espectador, esto es algo inconcebible, considerado como una nueva e inesperada censura y que podría sentar un grave precedente. Desde el punto de vista del Ministerio, la película hace apología de la violencia y es por eso que sólo los adultos la pueden ver en salas no convencionales. No he visto Saw VI, me quedé en la tercera parte, pero personalmente dudo que más allá de la originalidad de las macabras pruebas, haya una gran diferencia entre esta última entrega y las anteriores recientes, y este revuelo no ocurrió el año pasado con el estreno de la quinta. Recuerdo que hace un año precisamente había otra controversia con el poster de Diario de una Ninfómana en las paradas de autobús. Saw V también se estrenaba en esos días y su duro poster también lo podía ver cualquiera en las ciudades. No pasó nada. Me parece que en este polémico tema ambas posturas tienen parte de razón en sus argumentos, pero el caso es que quién se ha equivocado en mayor parte en cómo llevar todo este asunto (no el fin), ha sido el Ministerio de Cultura.
Si con esta maniobra querían reactivar de nuevo un sistema firme de calificación de edades que siempre ha existido para restringir el acceso a menores a según qué película calificada para mayores en salas convencionales, pero que en los últimos años parecía no tenerse en cuenta, es algo más que entendible y loable. Pero no han elegido la mejor forma, han preferido ir directamente a una película en concreto, sin importarles la reacción del respetable y sin pensar que continuamente llegan películas del mismo género que Saw VI ( mismamente Destino Final 4 se estrena estos días) y probablemente no reciban el mismo trato, y no ocurrirá absolutamente nada. Pronto lo comprobaremos.
Hay formas más simples y coherentes de enfrentarnos a algo así, empezando por los cines, que deben establecer un mejor control para evitar que cualquier crío pueda entrar a ver cualquier cosa, pero no hay que impedir ver una película que tiene un público adulto interesado en verla y que tiene todo el derecho de hacerlo.