Categoría: De la B a la Z | No hay comentarios | 8 septiembre, 2009
Al fin y al cabo, De la B a la Z (DBZ de aquí en adelante, siglas más que adecuadas teniendo en cuenta el reciente “adapticidio” de Dragon Ball) cubrirá ese vasto océano de autores y obras incomprendidos, malditos, obscuros, que tanto sacrificaron en aportar noventa minutitos de diversión a vidas grises y aburridas de trabajo, estudios y entretenimiento forzosamente “relevante”. En una época en la que cada señal y cada estímulo intentan inculcarnos “mensaje”, unos pocos valientes retoman la antorcha de aquellos que verdaderamente disfrutaban haciendo cine, aunque fuese con pocos recursos y sin una reivindicación que lanzar o una moral que defender. O que lo intentaron y fracasaron miserablemente.
En esta columna os hablaré de serie B y exploitation, de La Carrera de la Muerte del Año 2000 y de El Retorno de los Muertos Vivientes, de Ed Wood y Uwe Boll, de David Carradine y de Mark Dacascos. Hablaremos de experimentos fallidos de creadores geniales, y de experimentos geniales de creadores fallidos. De actores legendarios que jamás esperaríais encontrar en horrores semejantes, de éxitos puntuales seguidos de caídas en las tinieblas, y de desapariciones en extrañas circunstancias. De clichés descarados, de películas magníficas que inspirarían copias nefastas, y de ideas tontas que se tornaron inesperadamente en aciertos históricos.
Espero así que cada semana tengáis un nuevo motivo para apretar el botón de play y ver las películas más importantes, las que dan el ejemplo más comprensible y fácil de seguir: no lo hagas como yo.