Categoría: De la B a la Z | No hay comentarios | 1 octubre, 2009
Un nuevo fin de semana se acerca, acabamos de entrar en octubre y el cielo y los árboles toman el tono melancólico del otoño que comienza. Es un clima favorable para la nostalgia, pero DBZ ya sabe un rato de eso, con nuestro reciente tributo al gran Bronson todavía fresco en nuestros recuerdos. Continuamos el recuerdo de viejas glorias con uno de los grandes clásicos de la serie B más chapucera, aquella con orígenes italianos.
Arnold (Darren Ewing): “They’re eating her! And then they’re going to eat me! OH MY GOOOOOOOOOOOOOD!”
Probablemente más de uno de vosotros reconozca estas escenas, y en especial los últimos quince segundos con la frase que he citado. A quien no, un poquito de historia aguarda. En 1986, John Buechler dirigió Troll, una coproducción italoamericana de fantasía y terror en la que un habitante sobrenatural se dedica a hacer la vida imposible a los nuevos residentes de un apartamento. En 1990, sin relación alguna con la película de Buechler, Carlo Fragasso (bajo el pseudónimo de Drake Floyd) dirige Troll 2, producida por el gran Joe D’Amato (pseudónimo de Aristide Massaccesi, prolífico director italiano de exploitation y famoso por obras como Por Mil Dólares al Día, pastiche de Por un Puñado de Dólares; Ator the Invincible, remedo de Conan el Bárbaro; o películas eróticas como Emmanuelle y los Últimos Caníbales y su obra final Las Fatigas Eróticas de Hércules) y guionizada por la propia esposa de Fragasso, Rossella Drudi. En ella se nos cuenta la historia del pequeño Joshua Waits (Michael Stephenson), que viaja con su familia a Nilbog, un pueblecito al que nunca hicieron la prueba del espejo. Sin embargo, Joshua va avisado, y es que su difunto abuelo Seth (Robert Ormsby) se aparece en sus sueños para avisarle que existen goblins que envenenan la comida humana para así convertir a las personas en plantas, que son comestibles para ellos (goblins vegetarianos – ¿quizá una crítica al hippismo algo más discreta que la de I Drink Your Blood?).
Troll 2 tuvo por un tiempo el privilegio de ser la peor película de todos los tiempos según IMDB, pero con el tiempo ha generado un fenómeno de culto (propulsado en gran medida por la estelar escena que os he dado) que ha llevado a reestrenos en todo Estados Unidos, en especial el de 2008 en Morgan, Utah; al que asistió el propio Fragasso y en el que él y su esposa anunciaron que Troll 2 tendrá una verdadera secuela (existe de hecho Troll 3, de 1993 y dirigida por el propio Joe D’Amato, pero no tiene conexión con ninguna de las anteriores y de hecho es más conocida como Contamination .7). Asímismo, Stephenson dirigió en 2009 el documental Best Worst Movie, sobre la historia de la propia película y su impredecible éxito de culto entre la generación actual.
Existen películas más ridículas que Troll 2, pero ésta ejemplifica a la perfección uno de los lados más atractivos de la serie B: el cómo una película mal hecha puede ser divertida más allá de cualquier intención de sus creadores, y cómo obras que en un mundo lógico hubiesen sido olvidadas pasan al recuerdo de generaciones futuras.
Sed buenos este fin de semana, o la pérfida Creedence (Deborah Reed) os convertirá en pasto de goblins