Categoría: De la B a la Z | No hay comentarios | 4 octubre, 2009
Pocos subgéneros cinematográficos han disfrutado un revival como el de los zombies, que tras la trilogía original de George A. Romero iniciada con La Noche de los Muertos Vivientes (1968) cayó en el olvido a mediados de los años ochenta. La reanimación (nunca mejor dicho) del género tiene su origen con toda seguridad en el éxito del videojuego Resident Evil (1996), que llevaría a remakes de antiguos clásicos del género (como el realizado con El Amanecer de los Muertos, de Romero, a manos del famoso Zack Snyder), la reaparición del propio Romero con nuevos episodios de su saga, y sobre todo la creación de un nuevo subtipo de zombie: el “infectado”, una criatura rápida y letal más adaptada al estilo de acción del cine actual, e íntimamente ligada al terror bioquímico que tanta influencia ejerce ahora. Mientras Romero continúa con más o menos éxito su epopeya de ultratumba, nacen nuevas sagas como la originada por 28 Días Después (Danny Boyle, 2002), que nos introdujo a los infectados; o la muy digna contribución española con REC (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007), que combina el nuevo tipo de zombie con elementos esotéricos más retro. El zombie es actualmente una fuerza imparable que se extiende por todo tipo de medios y que sirve tan pronto como un mero vehículo de diversión sanguinolienta, como de oportunidad para el comentario social. Y ni qué decir tiene que en DBZ, amamos a los zombies. Introducimos este amado subgénero con la primera obra maestra del género en Europa: Zombi 2, también conocida como Zombie y Zombie Flesh Eaters entre otros títulos.
Dirigida en 1979 por el prolífico director italiano Lucio Fulci, y producida por el gran Joe D’Amato (os remito al artículo anterior en lo que a D’Amato se refiere), Zombi 2 comienza con la aparición de un barco a la deriva en la costa de Nueva York. Los guardacostas lo interceptan, y durante la investigación uno de los agentes muere, mordido en el cuello por un hombre corpulento que se mueve torpemente, como en trance. Su compañero dispara al agresor, que cae al agua. A la llegada del barco a puerto, Anne Bowles (Tisa Farrow) es interrogada respecto al barco, que pertenecía a su padre. Anne decide colarse de noche en el barco, precintado por la policía. Allí coincide con el periodista Peter West (Ian McCulloch), que encuentra una carta a Anne escrita por su padre. En ella, explica que se halla atrapado en la isla tropical de Matool, donde ha contraído una extraña enfermedad; y de donde no espera salir vivo. Anne y Peter deciden partir hacia la isla, que localizan con la ayuda de una pareja de navegantes, Brian Hull (Pier Luigi Conti) y Susan Barrett (Auretta Gay), que les avisan que la isla es considerada un lugar maldito por los indígenas. A su llegada encuentran al doctor David Menard (Richard Johnson), que conoció al padre de Anne y se halla trabajando en una cura para hacer frente a la enfermedad que, de algún modo, está levantando a los muertos. El horror no tarda en desatarse cuando los siglos de cadáveres acumulados en la pequeña isla se levantan, hambrientos de la sangre y la carne de los vivos.
El lugar de Zombi 2 en DBZ no se debe tanto a su calidad como a su relativa falta de popularidad y a la controversia generada por lo extremadamente macabro de muchas escenas y las acusaciones de obscenidad por los desnudos parciales-casi-totales de Auretta Gay y de Olga Karlatos en el papel de Paola, esposa de Menard; que además provocaron el lanzamiento de una gran cantidad de versiones de la película con distintos cortes de metraje. Los efectos de maquillaje y gore están remarcablemente bien realizados pese al zombie-maniquí ocasional, y con mención especial a la escalofriante escena del empalamiento ocular de Paola, que pasaría a ser un “gag” recurrente de Fulci en sus películas y que sufrió ediciones de todo tipo hasta llegar las versiones actuales, sin censura. Los zombies se muestran especialmente decentes en la gran escena en la que los muertos de la isla que yacían enterrados allí-, se levantan al unísono, acompañados por el memorable tema principal compuesto por Fabio Frizzi. Como historia de terror, la película en sí es bastante competente: el vudú y los conquistadores forman una justificación mínima pero suficiente para el holocausto zombie, las idas y venidas de los protagonistas son motivadas y nunca carecen de algún suceso macabro, y el final de la cinta se halla en la línea de las mejores películas del género. Sin embargo, los espectadores más habituados al cine de zombies actual pueden sentirse frustrados al ver que los protagonistas no parecen aprender a enfrentarse a las masas de lenta carne putrefacta que les acosan: se trata de una de las primeras películas del subgénero, y asume que sabemos tan poco como los propios protagonistas.
¿Y por qué Zombi 2? El título tiene su propia historia, y es que en Italia la película fue publicitada como una secuela inoficial a El Amanecer de los Muertos, que contaba allí con el título de Zombi (y que fue reeditada por el legendario Dario Argento, otro de los grandes de la exploitation italiana y padre de una de las mujeres más hermosas del cine). Zombi 2 contó con sus propias secuelas, con una Zombi 3 codirigida por el propio Fulci (que abandonó el rodaje por motivos de salud) y Bruno Mattei. Sin embargo, Zombi 2 no tiene conexión narrativa real con Zombi 3 ni con la película de Romero. Algunas películas más han recibido el título de Zombi, pero la numeración es inconsistente entre países y es algo complicado establecer una genealogía clara de la serie; considerándose las tres entregas italianas iniciales la serie oficial hasta el momento. En cuanto a los involucrados en la película, Fulci se convirtió en un icono de culto en el terror europeo, y continuó con una extensa filmografía que abarcó géneros como el spaghetti western, giallo (slasher a la italiana) y comedias hasta su muerte en 1996, coronado con el título de “Padre del Gore”. Quentin Tarantino, que reconoce a Fulci como una de sus grandes influencias, es el responsable de la reedición de muchas de las obras del autor italiano. Tisa Farrow, hermana de Mia Farrow, continuó una carrera de bajo presupuesto que le llevaría a actuar en la infame Gomia, Terror en el Mar Egeo (1980) de D’Amato (su primera película no erótica como director). Mientras tanto, Ian McCulloch no llegó a ver la película completa hasta su salida en DVD, quedando escandalizado con la violencia de la obra. Richard Johnson, actor de teatro británico que representa a Menard, tuvo su papel reciente más relevante en El Niño del Pijama de Rayas (2008), aunque se mantiene activo sobre el escenario y en televisión.
Zombi 2 es, por tanto, una película de visión obligada para los amantes del holocausto zombie. Pese a estar firmemente situada en la exploitation italiana, la película no es particularmente derivativa y da una buena historia de terror con chorretones de sangre y vísceras bien repartidos, actuaciones adecuadas y un trabajo de dirección muy competente, ayudado por el tono ligeramente psicológico propio del terror italiano. Algunos aspectos pueden resultar desfasados a día de hoy, pero en general se mantiene en pie con dignidad junto a los clásicos de Romero y es con seguridad una película clave en entender la historia de esos adorables pedazos de carne podrida ambulantes centrados en traer el colapso de la civilización humana. Cuidado con verla con amigos o amigas sensibles, eso sí.
Kike out!