Categoría: Desaparecido en Rodaje | No hay comentarios | 7 septiembre, 2009
Mark Hamill, antes y después de encasillarse.
“Tengo un mal presentimiento acerca de esto”. No sabía la razón que tenía Mark “Skywalker” Hamill cuando pronunció esta frase en el episodio IV de la saga galáctica más millonaria y con más toneladas de merchandising del mercado.
Mark Richard Hamill nació de casualidad en California el 25 de septiembre de 1951. Y digo de casualidad porque su padre, capitán de la Armada de los EE.UU. llevó a su familia a cada destino al que iba, pasando por su natal California, Virginia, Nueva York y Japón. Tras tanta vuelta, volvió a Los Ángeles, donde estudió Arte Dramático y debutó en El Show de Bill Cosby, destacando entre el resto más por ser rubio y de ojos azules que por otra cosa. Después, encarnó de manera habitual a Kent Murray en Hospital General y compartió plató con la super-estrella Gary Busey (de la cual hablaremos en próximas entregas) en la sit-com The Texas Wheelers.
Tras esto, empezó su pacto con el diablo convirtiéndose en el archifamoso Luke Skywalker, quitándole el papel a su amigo Robert Englund, lo cual llevó al bueno de Bob a quemarse a lo bonzo y convertirse en Freddy Kruegger. El aprendiz de Jedi le dio una fama solo superada por la del carismático Harrison Ford, llegando Mark a recibir el premio a Estrella Masculina del Mañana. Teniendo en cuenta su futuro, no podían haberle dado mejor premio, ¿verdad?.
Mientras las entregas de Star Wars se sucedían, incluyendo su participación en el glorioso Star Wars Holiday Special, sus otros papeles eran cada vez peores. Antes de El Imperio Contraataca, el bueno de Mark se estrelló con su coche, dejándole una bonita cicatriz con la que empezó su degradación de joven He-Man a viejo E.T. con peluca. Sin embargo, Lucas no iba a dejar tirada a su estrella, por lo que modificó el argumento del episodio V para que un Wampa le diera una paliza y le dejará aún más feo. Todo un favor.
Mientras los fans celebraban El Retorno del Jedi, Hollywood mandaba de una patada a Mark a Nueva York, para que se refugiara, como un montón de estrellas decadentes, en los teatros de Broadway y en los estudios de doblaje, de donde ha salido esporádicamente en los últimos años para hacer algun cameo que no variaba de parodiar al jedi. Su encasillamiento era definitivo.

Encuentra las dos millones de diferencias.
Sin embargo, de todas las estrellas decadentes, no podemos decir que Hamill sea la más desastrosa. El mundo del doblaje le recibió con los brazos abiertos, dado que su cara de bueno no tenía nada que ver con lo que podía hacer con su voz. Mark ha pasado de poner voz a Lobezno a gastar bromas asesinas con el Joker, entre otros comiqueros personajes. Como si le pusieras la voz de Clint Eastwood a Vicky el Vikingo, vamos.
Aparte de Hollywood, destaca su participación en la saga de videojuegos Wing Commander, interpretando a Christopher Blair (las naves espaciales son su perdición) y su testimonio en DVD sobre el mundo fan comiquero con el documental Comic Book: The Movie.
Nivel de Resurrección Cinematográfica: No quiere ni ver Hollywood. A no ser que a Tarantino le de por hacer algo de ciencia ficción, Mark se quedará muy agusto en su Tatooine natal doblando psicopatas para la pequeña pantalla.