Categoría: El Barco de Chanquete | No hay comentarios | 18 noviembre, 2009

Pero a ver ¿Qué sentido tiene engañarse? Pues ninguno. Así que, por fin, lo hemos entendido. Siempre que se va a vender un proyecto, el interesado tiene que dar referencias audiovisuales, ¿a qué recuerda tu proyecto? Por ejemplo, podríamos vender un proyecto diciendo: “señores, mi proyecto va sobre alienígenas amigos de los niños. Va un poco por el rollo de E.T o Mi amigo Mac”. Uno ya tiene claro lo que va a comprar en función de la comparación con otras piezas similares. Eso se hace para venderlo profesionalmente, pero la televisión española, cuando va a presentar una serie a los medios, ha comprendido que es exactamente eso lo que tiene que vender. Llevamos varios años disimulando, sin decir nada. Cuando es evidente que la mayoría de las veces que hacemos buenas series están basadas en otra extranjera. No hay que avergonzarse. No lo digo como algo negativo sino como algo muy positivo para el sector: si aprendemos a “copiar” nos irá mejor. Hay maravillas en la tele nacional estos últimos años, de verdad que las hay y todo gracias a esto. El que se inspira en maravillas pronto hará las suyas propias. Y es por eso que Ana Rosa nunca lo conseguirá.
Hay que ir a algo bueno y adaptarlo “a nuestra manera”. Si lo hicimos muy bien con La chica de Ayer (Life on Mars), Doctor Mateo (Doc Martin), Acusados (Damages), sigamos por ese camino. Por esto, cuando hoy por hoy se va a presentar una serie con más o menos buena pinta, lo tienen claro. Nada de disimular y decir que es originalísima y lo nunca visto. Todo está inventado por desgracia, así que es más efectivo decir: “ Vamos a hacer un Mito de Bourne con Hugo Silva”.
Olé. Pues qué bien, qué fácil y qué alegría. Si se explicita la referencia ya no hay ni por dónde argumentar acusaciones de plagio. El público contento porque sabe lo que va a ver y los creadores más cómodos. Todos ganamos y no nos engañamos.
Y después ya cuentas que se llama Karabudjan. Que va de un publicista, Diego, bastante pijo, que cuando la mejor amiga de su hermana desaparece, se involucra personalmente en la resolución del caso. Lo que le ayudará, ya de paso, a resolver y expiar un oscuro secreto que mantiene sobre su pasado. Una periodista de la tele le torturará con su persecución sin piedad y una policía será la única que le apoye.
Además, el elenco es bastante interesante y tiene solera: aparte de Silva, encontramos a Marta Nieto como la policía, el Excelentísimo señor Héctor Colomé haciendo del padre de Diego y el versátil Víctor Clavijo, entre otros. Así, de primeras, tiene un pintón.
Además, se rodará con dos cámaras Red One (la última moda en el mundillo) y trabajarán con una imagen digital y una óptica cinematográfica. Por supuesto emitida en 16:9 y con sólo 6 capítulos de duración. Lo que nos alegra teniendo en cuenta que así se separa de la moda de las cutre-mini-series con las que tienen a bien torturarnos de vez en cuando. Y también de la moda surrealista, que no se da en otra parte del mundo, de que las series españolas tengan 250 capítulos por temporada, de media. Tirando por lo bajo.
No nos avergoncemos de ser como esos aprendices que trabajaban antaño en los talleres de los grandes pintores como Van der Weyden, Goya o Velázquez. Uno empieza copiando y cuando pasa el tiempo, los expertos no consiguen diferenciar qué obra es del maestro y cuál de un aventajado aprendiz de su taller.
Y recordemos la clave, copiaban a Velázquez, no a Danielle Steel.