Categoría: El Barco de Chanquete | No hay comentarios | 23 septiembre, 2009
Me fascinan las series de adolescentes. Deberían analizarse sociológicamente de manera seria: ver cómo, año tras año, reproducen modas y cánones estéticos que otro tipo de series no son capaces de plasmar tan fiel y fácilmente.
Por ejemplo, vi ayer en la TDT dos capítulos de Sensación de vivir: Que si esos vestidos de tirantes con camisetas blancas de media manga debajo, que si Dylan, no puedes beber porque eres “menor de edad”, que si “Oh Dios santo, Kelly Kapowski, digo Valerie, se está fumando un porro: es la mala de la temporada fijo”… Y no sólo ha envejecido mal, no, las técnicas de narración que utilizan no se sostienen hoy en día en muchas de las secuencias. Me explico. Comenzaba temporada: se acaba de ir Brenda de la serie y ha pasado todo un verano en elipsis en el que todos han cambiado de pareja, Dylan se ha vuelto pobre, Andrea ha parido… Y pensaron, ¿qué manera sería la mejor para reflejar esos cambios en la vida de los personajes? Está claro: les ponemos mirando al infinito cada cierto tiempo y explicamos todo el verano con flashbacks a cascoporro. No es que sea un recurso zafio y facilón, es que es lo primero que te enseñan en una asignatura de guión: a evitar flashbacks explicativos y que no refuercen la narración. “Estos años 90”, pensé yo. ”Y luego la gente critica a los 80”.
Pero por esas cosas mágicas de la TV o de la vida, servidora se documentó ampliamente ante la inminente llegada de la temporada de Física o Química. El instituto Zurbarán en plena ebullición hormonal, todo a consecuencia de un tórrido viajecito que han realizado los chavales este verano. Muchos personajes y muchos veranos por plasmar. Sí, claro que sí: estos señores me vertebraron el capítulo con flashbacks explicativos de cada personaje, muchos, sin parar, sin un sentido claro. ¿No era mejor, ya puestos, hacer un capítulo largo sobre “el verano” y ya continuar? Debe ser que no. Y debe ser que, en cuanto a técnicas narrativas, no hemos evolucionado nada desde Sensación de vivir. Por lo menos allí había un flasback por personaje y no veinte, algunos durando solamente un par de frases.
Recuerda bastante a lo mejor de Compañeros, esas musiquillas entre secuencias, esos travellings de acompañamiento entre alumnos y profesores, en un instituto que es IGUAL al de Compañeros. Será la zona, que se los encarga a la misma constructora.
Bueno, sin ánimo de ser catastrofistas y destacando los puntos buenos, en algo sí hemos mejorado: los chavales no tienen 50 años cumplidos y se agradece. Incluso la frescura de algunos de los actores llega a hacer que te olvides, por un momento, de que vertebraron el capitulo en flashbacks gratuitos. Por ejemplo: El Señor Climent, loado sea; la genial Cecilia Freire; Bart Santana; Angie de Factor X tiene un “algo”, similar a Belén Esteban, es un auténtico animal mediático; Adam Jeziersky… hasta “la Yoli” resulta entrañable, la pena es que no se desmarca demasiado del resto de los chicos. Es decir, lo que me preocupa es que si Brandon molaba por pijo y glamouroso, los de FoQ “molan” por lo poligoneros y kinkis que son, y la que hace de kinki sólo tiene un puntito más de kinki que los demás. Antes era cool ser pijo y ahora lo que mola es ser una choni. ¿Qué esperanza tenemos? Antes, todos se unían para luchar por la misma causa justa contra “el Bacterio” ahora se unen sólo para negarse a hacer exámenes (vagos) y probablemente, se acostarían con “el Bacterio” a la menor posibilidad. Y así cualquiera respeta a los profesores, por más leyes que hagan para defenderlos.