Categoría: El Barco de Chanquete | No hay comentarios | 14 septiembre, 2010


Cualquier adaptación de una serie extranjera que nos dignemos a hacer en España es digna de mención. No siempre por los motivos más positivos, pero mencionar hay que mencionar. Sin embargo no hubo reto igual para la televisión española con Las chicas de oro, desde que la mente de la bióloga con las rodillas más extrañas del país decidiera adaptar Sexo en Nueva York en la aberración denominada Ellas y el Sexo débil. ( sí, yo fui de los tres que no se perdieron el piloto y la señorita tardó la friolera de 20 minutos en quedarse en sujetador. Eso para ella es un triunfo de aguante y espera. Es como dice un amigo mío, igual que si le dices a Paz Vega que intente no enseñar un pecho en alguna película. Hay cosas que no se pueden pedir y punto).
Pues igual de reto que imitar a las de Manhattan suponía imitar a las abuelitas de Golden Girls y el resultado, por desgracia, no pudo estar menos a la altura. Mucho cuidado, que es algo complejo de partida el conseguir que las chicas de Oro tengan su gracia, su encanto, su picaresca que solamente otorga la edad. Parecía que un buen casting no era el problema, sin embargo no confundamos buenos actores con buenos castings. Y el hecho es que tenemos a cuatro buenas actrices y un casting apestoso porque no están en el papel. Y cuando digo no están, quiero decir que no entiendo el porqué de que a alguien se le ocurre hacerle ESO a Carmen Maura.
Carmen Maura otra cosa no, pero buena actriz y pinta de lista tiene hasta tirar de espaldas ¿Había que ponerla en el papel de la tontita de Rose? ¿De verdad que alguien tenía esa necesidad? Verla haciendo humor “tan blanquito” con un plato de croquetas mientras su voz desprende el cinismo innato que tanto nos gustó en tantas películas como La Comunidad, hace que más que tierna resulte inquietante. Maura, coge un cuchillo y acaba con nuestro sufrimiento en cualquier capitulo. Una actriz de Almodóvar está marcada y más ella que es “La actriz”.En el caso de la actriz original que interpretaba a Rose, veíamos ese candor e inocencia en la mirada, nuestra Carmen tiene otras cosas pero esa no. Y no es su culpa. Un actor solito no levanta una serie ni una película: eso es de 1º de Cordura.
Luego, la magnífica Lola Herrera de ligona empedernida es otro motivo escalofriante para cambiar de canal. Elegante y guapa desde siempre, en el capítulo que viene se va a enrollar con Pablo Pujol de UPA Dance, con eso lo digo todo.
La abuelita Sofía, Alicia Hermida, buscando sus empapadores. Lo peor es que no es tan mayor como se supone que debería ser y se nota que va con el pelo blanco” pelucón” porque es lo que le toca al personaje de una manera tan cantosa que chirría. Y hablando de su crueldad y su ironía…bueno, es mejor permanecer en silencio que es suficientemente cruel e irónico en este caso.
Lo de Doña Concha es un caso aparte: con su desparpajo y su alegría lleva la voz tan ronca cantante, pero la terrible melancolía que se entreveía en el personaje de Dorothy original aquí es sonrisa compulsiva y frases forzadas. Después, que castellanicen cada nombre y a ella la sigan llamando Doroty es otro hecho, bastante común, que a mi tierna mente se le escapa.
En resumen: no es porque la chica ye-yé lo haga mal, que bastante hace. Pero lo previsible del guión, la pésima dirección y básicamente, las pocas ganitas que le echa el personal audiovisual en nuestro país hace que cualquier valor, metáfora e idea profunda que pudiera tener la serie original caiga a la basura directo cual tena lady versión noche.
La dureza, la ternura, la amistad, las relaciones y los chistes sanos se convirtieron en chistes fáciles sobre empapadores. Debe ser que como dijo Anita Obregón: está demasiado adelantado a nuestro tiempo. Algunos dirán que es una serie que a alguien “joven” no le puede gustar, pero a mí con 6 años ya me encantaban las chicas de Oro originales. Lo cual demuestra una vez más que “ No son los años, cariño, son los kilómetros”