Categoría: Apuntes de Cine, Artículos | No hay comentarios | Escrito en 12 septiembre, 2011 por Lola Clemente Fernández

Con Cowboys & Aliens todavía dando guerra en la cartelera española, aprovechamos esta entrega de “Apuntes de cine” para hacer un breve recorrido por algunas de las mezclas más extravagantes dispensadas por el séptimo arte.
Pionera en esto de los “cócteles de monstruos”, Universal combinó en sus producciones más tardías a sus personajes más representativos, una manera de llamar la atención una vez que los iconos de terror de la productora habían entrado en franca decadencia. Probablemente una de las más recordadas sea La zíngara y los monstruos (House of Frankenstein, Erle C. Kenton, 1944). También conocida como La mansión de Frankenstein, esta peliculita juntaba al hombre-lobo, a Drácula y al monstruo de Frankenstein con un jorobado (un guiño al Quasimodo de Nôtre-Dame) y con un “mad doctor”. Unos años después, Abbot y Costello acabaron con la escasa dignidad que les quedaba a los pobres y exprimidos monstruos de la Universal. |
Varias décadas más tarde, películas como Freddy contra Jason (Freddy vs. Jason, Ronny Yu, 2003) o la más conseguida Alien vs. Predator (Paul W. S. Anderson, 2004) trataron de reactivar franquicias exangües a fuerza de cruzarlas grotescamente. Hay que decir que el primer crossover, con el que se llevaba coqueteando desde 1987, fue anunciado “formalmente” en Viernes 13 IX: Jason se va al infierno (Jason Goes to Hell: The Final Friday, Adam Marcus, 1993), en donde aparecía… la mano de Freddy Krueger. |
Algunas de las mezclas más bizarras fueron las filmadas por William Beaudine, un prolífico director apodado no en vano “One Shot” (“Una toma”) Beaudine, como Billy the Kid vs. Dracula o Jesse James Meets Frankenstein’s Daughter, estrenadas en una doble sesión en 1966. En la primera, el mítico conde fue encarnado por un John Carradine de capa caída. |
Mucho antes de que el Creation Museum de Petersburg (Kentucky) retratara a Adán y Eva en el jardín del Edén conviviendo en paz y armonía con los dinosaurios, el filme estadounidense Hace un millón de años (One Million B.C., Hal Roach y Hal Roach Jr., 1940) hizo lo propio recreando una más que improbable época prehistórica. Mucho más conocido fue su remake Hace un millón de años (One Million Years B.C., Don Chaffey, 1966) una producción de la Hammer especialmente recordada por los bichos de Ray Harryhausen y por la explosiva Raquel Welch, que lucía el palmito con un bikini confeccionado de pieles. |
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Realizada al rebufo de Hace un millón de años, El valle de Gwangi (The Valley of Gwangi, Jim O’Connolly, 1969) confrontaba a los dinosaurios animados por Harryhausen, habitantes de un oculto valle mexicano, con un grupo de vaqueros que pretendían sacarles rédito económico en su espectáculo del Salvaje Oeste. Esta suerte de híbrido entre la famosa novela de Arthur Conan Doyle y el clásico King Kong con aires de western (Gwangi, el tiranosaurio con toques de alosaurio que da nombre al filme, es apresado para ser exhibido en el show circense) fue rodado en España, contando entre algunos de sus escenarios la Ciudad Encantada, la catedral de Cuenca y la plaza de toros de Almería.
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Antes de que Daniel Craig y Harrison Ford desenfundaran sus armas en Cowboys & Aliens, el telefilme rumano-canadiense Alien Attack (High Plains Invaders, Kristoffer Tabori, 2009) desarrollaba una invasión extraterrestre en medio de un pueblecito del Oeste americano. Un pequeño grupo de supervivientes liderados por un forajido (James Marsters) tratará de acabar con los aliens, que en este caso aterrizan en nuestro planeta atraídos por el uranio. Una idea divertida llevada a cabo de una forma tan lamentable que roza lo insólito, aunque, eso sí, el diseño de los “bichos” es reseñable a pesar de su bajísimo presupuesto. |
En Outlander (Howard McCain, 2008), un guerrero extraterrestre (Jim Caviezel) y una feroz criatura igualmente procedente del espacio exterior aterrizan en las tierras dominadas por los vikingos. En compañía de sus bárbaros anfitriones, el protagonista deberá acabar con el monstruo antes de que este acabe con ellos. |
Estrenada en cines el pasado mes de mayo, El sicario de Dios (Priest, Scott Charles Stewart, 2011) no se priva de nada: sacerdotes que parecen monjes Jedi, vampiros que viven en colmenas, un paisaje post-apocalíptico a lo Mad Max… todo ello para llevar a la pantalla muy libremente el manhwa de Min-Woo Hyung. Y tanto, pues la película es en realidad un remake desquiciado del gran clásico de John Ford Centauros del desierto (The Searchers, 1956). |
La Hammer se unió a la productora de Hong Kong Shaw Brothers para dar a luz a una de sus obras más estrambóticas: Kung Fu contra los siete vampiros de oro (The Legend of the 7 Golden Vampires, Roy Ward Baker y Cheh Chang, 1974), que amalgamaba el cine de vampiros con el de artes marciales. El rol de Drácula, rechazado por Christopher Lee, fue desempeñado por John Forbes-Robertson. |
Adaptación infiel de la serie de cómics del gran Alan Moore, La liga de los hombres extraordinarios (The League of Extraordinary Gentlemen, Stephen Norrington, 2003) reúne a una serie de personajes literarios de excepción: Allan Quatermain (Sean Connery), el capitán Nemo (Naseeruddin Shah), Mina Harker (Peta Wilson), el hombre invisible (Tony Curran), Dorian Gray (Stuart Townsend), Tom Sawyer (Shane West), el doctor Jekyll (Jason Flemyng) y el profesor Moriarty (Richard Roxburgh). |
En Los pasajeros del tiempo (Time After Time, Nicholas Meyer, 1979), H. G. Wells (Malcom McDowell) y Jack el Destripador (David Warner) viajan al presente gracias al invento del primero. Wells, un idealista con gran fe en el futuro de la humanidad, recibirá un jarro de agua fría cuando descubra que el siglo XX dista mucho de ser la utopía que se había imaginado. Más al contrario, la violencia imperante permitirá que un asesino como Jack se sienta como pez en el agua. |
El sexploit setentero Werewolves on Wheels (Michel Levesque, 1971) fusiona las biker movies (pelis de moteros) con el cine de terror, licantropía y rituales satánicos incluidos. Un subproducto de lo más bizarro como promete su divertidísimo póster, aunque lamentablemente esté dañado por una realización más que torpe. |
Las películas kaiju japonesas enfrentaron en duelo a monstruos imposibles, entre los cuales se cuenta el mítico Godzilla y otros como Gamera, Mothra o King Guidorah. Quizás una de las luchas más descacharrantes sea la dispensada en King Kong contra Godzilla (Kingu Kongu tai Gojira, 1962). En King Kong escapa (Kingu Kongu no gyakushû, 1967), igualmente dirigida por Ishirô Honda, el enorme gorila se enfrentaba ¡a una versión robótica de sí mismo! Ver para creer. |
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La megaproducción hindú Robot (Endhiran, S. Shankar, 2010), protagonizada por las estrellas Rajnikanth y Aishwarya Rai, supone un soberbio y delirante pastiche de ciencia-ficción y comedia romántica inspirado en el Frankenstein de Mary Shelley, con referencias a Asimov y cyborgs a lo Terminator, todo ello entrelazado con unos numeritos musicales que no tienen desperdicio. |
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Apuntes de cine: Mezclas disparatadas, 5.0 out of 5 based on 3 ratings