Categoría: Apuntes de Cine, Artículos | No hay comentarios | Escrito en 30 septiembre, 2011 por Lola Clemente Fernández

La fantasía desbordada suele ser una característica elemental de los niños. Monstruos que acechan desde el fondo del armario o que se ocultan debajo de la cama, amigos imaginarios del más variado pelaje que lo mismo aterrorizan que consuelan, paliando los efectos de carencias afectivas… Pero, ¿y si no siempre se trata de productos nacidos de la mente infantil? En Arrietty y el mundo de los diminutos (Kari-gurashi no Arietti, Hiromasa Yonebayashi, 2010), un niño entra en contacto con unos seres diminutos que viven en una casita escondida bajo el suelo de la casa de campo familiar. No será la primera ni la última vez en la que un niño o un adolescente contacta con criaturas fantásticas que parecen salidas de los libros de cuentos y con las que, sin saberlo, comparten hábitat.

En el gran clásico de Hayao Miyazaki Mi vecino Totoro (Tonari no Totoro, 1988) dos niñas que acaban de instalarse con su padre a una casita en medio del campo alternan la excitación por la mudanza con la preocupación por su madre enferma, que está ingresada en un hospital cercano. En su nuevo hogar conocerán a unos vecinos de lo más peculiares: los “totoros”, unos deliciosos espíritus del bosque que acabaron por convertirse en la imagen corporativa del Studio Ghibli. |
También producida por Ghibli y dirigida por Miyazaki, Ponyo en el acantilado (Gake no ue no Ponyo, 2008) transforma el cuento inmortal de Andersen “La sirenita” en la deliciosa historia de amistad entre un niño y una pececita de agua salada que desea convertirse en humana para permanecer al lado de su nuevo compañero de juegos. Claro que esto no será nada fácil, debido a la (lógica) aversión que el padre de la pequeña Ponyo siente por los miembros de nuestra especie, saqueadores implacables de las riquezas marinas. |
Al igual que las novelas en las que se inspira la mencionada Arrietty, las películas Arthur y los Minimoys (Arthur et les Minimoys, 2006), Arthur y la venganza de Maltazard (Arthur et la vengeance de Maltazard, 2009) y Arthur y la guerra de los mundos (Arthur et la guerre des deux mondes, 2010), ideadas y dirigidas por el francés Luc Besson, se centran en las peripecias de unos seres que viven en el jardín de la abuela del chaval protagonista –el susodicho Arthur–, si bien su minúsculo tamaño –unos dos milímetros de altura– les hace prácticamente inapreciables para el ojo humano. |
Tomando como excusa un hecho histórico –las fotografías de las minúsculas hadas de Cottingley, que llegaron a encandilar al mismísimo Sir Arthur Conan Doyle, un convencido creyente en lo sobrenatural–, Fotografiando Hadas (Photographing Fairies, Nick Willing, 1997) propone la fantasía como instrumento de curación del dolor inherente a la pérdida de un ser amado, retratando a estos seres feéricos como intermediarios “entre nosotros y el más allá”, “un aperitivo del cielo, el lugar en el que cicatrizan las heridas y se recomponen las grietas, donde las personas se completan”. |
La familia en crisis que protagoniza Las crónicas de Spiderwick (The Spiderwick Chronicles, Mark Waters, 2008) también tomará conciencia de la existencia real de las hadas y otros muchos seres feéricos cuando se mude a la vieja mansión de su antepasado Arthur Spiderwick, en su tiempo un estudioso de lo sobrenatural. Entre sus intérpretes principales cuenta con Freddie Gilmore, el Arthur de la trilogía de Besson. |
El verano de Coo (Kappa no ku to natsu yasumi, Keiichi Hara, 2007) narra la amistad surgida entre un niño y un kappa huérfano, una criatura del folklore nipón de aspecto extraño –un ser acuático antropomorfo con pico y concha de tortuga– pero extremadamente cortés y bondadosa. Hay que decir no obstante que pese a este retrato amable, los kappas mitológicos suelen tener atribuciones negativas –a veces devoran niños humanos–, si bien se puede entablar amistad con ellos ofreciéndoles pepinos, su comida favorita. |
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| Un niño aparentemente normal descubre que la magia existe, al igual que criaturas fantásticas como los gigantes, dragones, fantasmas o centauros; es más, él mismo es un poderosísimo mago en ciernes, lo que le permitirá vivir en un universo análogo rebosante de fantasía que permanece oculto a la mirada de los simples muggles pero que en ocasiones colisiona con el mundo “real”. Evidentemente, estamos hablando de la famosísima saga de Harry Potter escrita por J. K. Rowling y llevada al cine en una serie de ocho películas no menos exitosas. |
A través de la relación con un siniestro fauno, la joven Ofelia tratará de liberarse del dominio de un padrastro fascista y psicopático; en este caso, la fantasía será la llave para reinterpretar una realidad tan sucia como horrenda. Nos referimos, por supuesto, a la celebérrima película de Guillermo del Toro El laberinto del fauno (2006). |
En La otra hija (The New Daughter, Luis Berdejo, 2009), una Ivana Baquero algo más crecidita se siente extrañamente atraída por un misterioso montículo ubicado en el jardín de la casa a la que (a su pesar) acaba de mudarse con su padre (Kevin Costner) y su hermano pequeño. Una amalgama curiosa aunque decepcionante del folklore irlandés –las colinas huecas en las que habitan las hadas, de las que se nutre el breve relato en el que se inspira el filme, escrito por el dublinés John Connolly– y las leyendas americanas relativas a los mount-builders. |
Expertos asustadores de niños como el hombre del saco, el Coco o su variante anglosajona, el boogeyman, han sido aprovechados en muchas producciones de terror dando forma a los sofocantes miedos nocturnos, reciclándose usualmente en icónicos psychokillers de corte sobrenatural como Freddy Krueger. Pixar remodeló y reinterpretó la temida figura del “monstruo del armario” en la genial Monstruos S.A. (Monsters, Inc., Pete Docter, David Silverman y Lee Unkrich, 2001), que da cuenta del afecto surgido entre uno de estos “profesionales del susto” y una tierna niñita. |
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| Todo lo contrario sucede en Los ojos del gato (Cat’s Eye, Lewis Teague, 1985), una peliculita de terror compuesta por tres episodios narrados desde el punto de vista de un gato atigrado. En el último de ellos, una pequeña Drew Barrymore sufre todas las noches el acoso de un duende maligno –quizás un boggart–. Un filme menor pero entrañable que se inclina abiertamente por lo cómico, con guion del mismísimo Stephen King. |
En Déjame entrar (Låt den rätte komma in, Tomas Alfredson, 2008), adaptación de la novela de John Ajvide Lindqvist con guion del propio escritor, un niño solitario entabla una amistad tierna pero no exenta de connotaciones perversas –y que marcará el resto de su vida– con una vecina que oculta, tras la apariencia de una chiquilla de doce años, una criatura ávida de sangre. |
Tanto la novela como la película Déjame Entrar suponen una suerte de reverso siniestro de El pequeño vampiro, la serie de novelitas juveniles de la escritora alemana Angela Sommer-Bodenburg centrada en las aventuras de dos niños, uno humano y otro vampiro, unidos por una gran amistad a pesar de sus diferencias irreconciliables. En el año 2000 estos entrañables personajes fueron llevados libremente al cine en El pequeño vampiro (The Little Vampire), una producción familiar de calidad muy discutible dirigida por Uli Edel. |
Es posible que las tan cacareadas inocencia y sensibilidad infantiles sean algunas de las razones por las que las almas en pena de producciones como El sexto sentido (The Sixth Sense, Manoj Night Shyamalan, 1999), Los otros (Alejandro Amenábar, 2001) o El espinazo del diablo (Guillermo del Toro, 2001) prefieren comunicar sus cuitas a niños. Y si no que se lo digan a la pequeña Carol Anne (Heather O’Rourke) de Poltergeist: fenómenos extraños (Poltergeist, Tobe Hooper, 1982); la fijación insana que los fantasmas sienten por la chiquilla se traducirá en una inmisericorde persecución, prolongada a lo largo de dos secuelas. |
No podía faltar en este Apunte Bitelchús (Beetlejuice, 1998), uno de los personajes más extravagantes de la filmografía de Tim Burton. Espíritu gamberro especializado en ahuyentar a torpes mortales, Beetlejuice (Michael Keaton) será contratado por un matrimonio espectral (Geena Davis y Alec Baldwin) para que desahucie a la familia de intrusos que acaba de instalarse en su querido hogar. Entre el estrafalario “asustaviejas” y la hija de los intrusos (Winona Ryder) se establecerá una conexión muy especial. |
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Apuntes de cine: Niños y seres fantásticos, 5.0 out of 5 based on 3 ratings