Categoría: Artículos | No hay comentarios | 28 enero, 2010
Cuando en 1997 Paul Verhoeven estrenó Starship Troopers, uno de los calificativos más radicales que pude escuchar sobre el director fue fascista. Un grupo amplio de espectadores que, o no habían disfrutado de la filmografía anterior del director o no habían leído la obra que había adaptado, Tropas del Espacio, de Robert A. Heinlein, no se fijaron en que, detrás de los desmembramientos (al estilo de Verhoeven), los disparos y las marchas militares, había mucho más. En un intento de hacer algo de justicia, dedicamos este Test de Voight-Kampff a Starship Troopers: Las Brigadas del Espacio.
En primer lugar, cabe señalar, como los que hayan podido leer la novela original podrán haberse dado cuenta, que, realmente, de Tropas del Espacio, en la película hay bastante poco. Como el propio director reconoció, la novela original le aburrió tanto que nunca la terminó, dado lo deprimente que le parecía. Aunque la premisa original se mantiene, cosas como los personajes (el protagonista argentino John Rico en la novela es el filipino Juan Rico, o Dizzie Flores era un hombre), el ejército (mientras que en la película van bastante poco protegidos, en la novela iban con armaduras de combate y tanques) o las criaturas (bastante menos relevantes en la novela) cambian al antojo del director.
Cogiendo lo poco interesante de la novela, Verhoeven decidió exprimir el cine bélico hasta el extremo. Una de las referencias más claras esta en Zulú (1964), película protagonizada por Michael Caine que trataba la batalla de Rorke’s Drift, donde soldados británicos fueron sitiados por guerreros zulú en 1897 y tuvieron que sobrevivir sin ningún tipo de ayuda. Tratada con el mismo espíritu y reutilizando planos y diálogos exactos, podemos ver una de las escenas de Starship Troopers, cuando están rodeados defendiendo el fuerte de los bichos. Otras películas de corte militar como Sin Novedad en el Frente o Arenas Sangrientas sirven de inspiración para el film.

Sin embargo, uno de los aspectos más polémicos es, sin duda, los noticiarios que van conectando las diferentes partes de la película. Esta propaganda de corte fascista bebe directamente de Prelude to War (1943), un documental estadounidense que buscaba reclutar soldados y tener la colaboración total del pueblo ante la 2ª Guerra Mundial, persuasión que la película de Verhoeven comparte, llevándola si cabe al extremo, gracias a su particular y sangriento sentido del humor.

Sin embargo, hablando de propaganda, la gran influencia de la película, de la que coge el tono y parte del mensaje es El Triunfo de la Voluntad (1935) de Leni Riefenstahl. Aunque magistralmente rodada, la película de Riefenstahl es la película de propaganda por excelencia, donde mostraba las “maravillas” del régimen nazi y de sus seguidores, dejando, al que tuviera un mínimo de predisposición, totalmente convencido de ello.

Hasta el momento, no es que haya dicho mucho en contra de que Starship Troopers tiene un mensaje fascista detrás de ella, pero, sin lugar a dudas, puedo afirmar que es bastante más pacifista de lo que pudiera parecer. ¿Por qué tal afirmación?
Normalmente, cuando se hace una película en contra del fascismo, del signo que sea, se muestra la crueldad y el sufrimiento que desencadenan. Sin embargo, los elementos que lo hacen posible se quedan, en muchas ocasiones, eclipsados. Verhoeven, bastante conocedor de todo lo relacionado con el régimen nazi, como demostró para el gran público posteriormente con el drama El Libro Negro, no quería, con la película que nos ocupa, enaltecer los regimenes totalitarios. Quería reírse de ellos.

Verhoeven usó lo mejor y lo peor de su particular humor negro (Desafío Total y Robocop están llenas de esos detalles) para convertir todos los elementos de una película fascista (no nos olvidemos de los uniformes y la símbologia que adorna todo el film) en una parodia de lo que es y supone el fascismo. Alguien que quiera rascar por encima de tanto soldado y bicho podrá ver que, aparte de hacer una película divertida para la galería, el director quiso que nos riéramos del absurdo de la guerra y del fascismo, usando sus mismas armas.

Puede que no sea precisamente el estandarte de la paz, pero hay que reconocerle a Starship Troopers una labor más loable de la que algunos han querido etiquetarla, demostrando una vez más que, dentro de un llamativo envoltorio, puede haber algo más.
La próxima semana volvemos con nuestro especial de Pixar, en esta ocasión dedicado a la película Monstruos S.A. y su crítica al gobierno de George W. Bush.