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La historia de Sherlock Holmes (I): un paseo por Baker Street

Categoría: Artículos | No hay comentarios | Escrito en por Juan Pérez de la Torre

“Es el hilo escarlata de asesinato que atraviesa la madeja incolora de la vida, y nuestro deber es desentrañarlo, y aislarlo, y exponer cada pulgada de él”

(Doyle, A.C., A Study in Scarlet)

Nace un héroe

En noviembre de 1887, los lectores del Beeton’s Christmas Annual tuvieron su primer contacto con un peculiar personaje que aparecía en sus páginas. Se trataba de Mr. Sherlock Holmes, detective consultor, que en las páginas de dicho anual decidiría alquilar las habitaciones del 221b de Baker Street junto a un doctor retirado, recién regresado de la guerra en Afganistán, llamado John H. Watson.

La historia que allí se contaba, titulada Estudio en escarlata, y escrita por el médico Arthur Conan Doyle, sería publicada posteriormente como novela, y sin ser precisamente un gran éxito de ventas, contaría con una segunda entrega, El signo de los cuatro, donde Holmes volvería a dar muestras de su talento casi sobrenatural para la deducción. Sin embargo, no fue hasta que comenzaron a publicarse sus relatos cortos en la revista Strand cuando el personaje caló hondo en un público que supo reconocer en sus peculiaridades y rarezas a un verdadero héroe literario.

Sherlock Holmes, el auténtico, el de Doyle, está lejos de ese ser omnisciente y casi perfecto en el que el cine y la televisión lo han convertido. Ya tras su primer encuentro, su amigo y cronista Watson pondría por escrito sus conocimientos con el siguiente resultado:

“- Literatura: Cero
- Filosofía: Cero
- Astronomía: Cero
- Política: Ligeros
- Botánica: Desiguales. Conocedor de la belladona, el opio y venenos en general. Ignorante en cuanto al cultivo práctico.
- Geología: Conocimientos prácticos pero limitados. Distingue a primera vista los tipos de tierra. Después de sus paseos me ha mostrado las salpicaduras de sus pantalones indicando, en base a su color y consistencia, en qué parte de Londres le habían manchado.
- Química: Exactos, pero no sistemáticos.
Anatomía: Profundos
- Literatura sensacionalista: Inmensos. Parece conocer con todos los detalles todos los crímenes cometidos en un siglo.
- Toca el violín.
- Experto boxeador y esgrimista de palo y espada.
- Posee conocimientos prácticos de las leyes de Inglaterra.”
(Doyle, A.C., A Study in Scarlet)

Así pues, se trata de alguien que “desconocía que la Tierra giraba alrededor del Sol”, por hablar sólo de sus conocimientos teóricos. En cuanto a su comportamiento, Holmes es un personaje altivo, absolutamente falto de modestia, misógino e irascible. Y, por supuesto, aficionado a inyectarse una solución de cocaína al 7% en épocas de poco trabajo. No parecen las mejores cualidades para pasar a la historia como héroe. Pero si a eso le sumamos que es, ha sido y será el mejor en su trabajo, la cosa cambia.

Porque Sherlock Holmes es, ante todo, una mente prodigiosa, capaz de deducir con total certeza diez o doce características o hechos pasados de la persona que tiene ante sí con tan sólo echarle un vistazo. Esta capacidad le permite, en ocasiones, una hazaña impensable para cualquier otro relato detectivesco: resolver los casos sin necesidad de salir de sus habitaciones. Pero, ¿de dónde sacó Doyle a un personaje así?

De médicos y detectives

Pues ni más ni menos, según él mismo admitió, de uno de sus profesores de medicina, el doctor Joseph Bell. Este peculiar médico diagnosticaba a sus pacientes con el mismo primer vistazo que Holmes usaba para analizar a sus clientes. De hecho, si alguien tuviera un profesor así hoy día, seguro que lo usaba como plantilla para una o dos series de televisión. Lo interesante es que el profesor Bell ha trascendido su mera condición de molde de Holmes para protagonizar un cómic de Jan Sfar y sí, una serie televisiva, la muy interesante Murder Rooms, conocida aquí con el estrafalario pero más vendible título de “Los misterios del auténtico Sherlock Holmes”. En ella, el bueno de Joe Bell se enfrenta a casos criminales ayudado por un joven Conan Doyle que cumple a la perfección el papel de Watson.

Evidentemente, tampoco ha faltado la reciente vuelta de tuerca de David Shore y Bryan Singer, ciñéndose esta vez por completo al ámbito médico, pero con un Gregory House más cercano, por lo que sabemos, a Holmes que a Bell. Con un apartamento en el 221b, adicción a determinadas sustancias (en este caso el Vicodín) y soltura en la guitarra eléctrica y el piano en lugar del violín, el doctor House vuelve a los orígenes literarios del detective en su vertiente huraña, antisocial y arrogante, pero no menos genial por ello. En las últimas temporadas, ni siquiera han faltado referencias directas, como pueda ser el nombre de Irene Adler, única mujer que se ganó el respeto y la admiración de Sherlock, y convertida repetidas veces por el cine en interés amoroso de éste.

My nemesis

Igual que su puntual enemigo, el profesor James Moriarty, ha sido convertido en una Némesis absoluta, pese a aparecer tan sólo en tres historias de Conan Doyle, y únicamente en una de ellas de forma más o menos directa. Cierto es que consiguió matar al detective, pero como todo buen superhéroe, Holmes consiguió convertir la muerte en un concepto relativo, para sorpresa de su propio creador. Podemos suponer que Doyle habría estado igual de sorprendido al enterarse de que Moriarty ha llegado a protagonizar (¿antagonizar?) decenas de títulos, incluso alguno sin la presencia de Sherlock como La liga de los hombres extraordinarios (aunque en el cómic original sí aparecía el detective). Especial mención merece esta película, dejando aparte su calidad, puesto que en ella Moriarty era interpretado por el genial Richard Roxburgh (Moulin Rouge, Van Helsing, Frágiles), que también ha interpretado a Holmes en una reciente adaptación televisiva de El sabueso de los Baskerville. Este honor lo comparte Roxburgh con Anthony Higgins, quien diera vida al villano en El secreto de la pirámide y al héroe en El regreso de Sherlock Holmes, peculiar revisitación en la que Holmes se criogeniza para despertar a finales del siglo XX.

Interpretando el mito

Y hablando de actores, por supuesto, no podíamos dejar de hacer un breve repaso por algunos de los rostros más interesantes de entre los más de setenta que han dado vida al personaje.

No puede faltar Jeremy Brett, catalogado por muchos como el mejor Holmes de la pantalla. Como veremos, entre tantos nombres y de tanta categoría, ese puesto se lo podrían disputar varios de la lista, pero lo que sí es cierto es que Brett ha sido el Holmes más exhaustivo, encarnando al personaje en la adaptación de todas y cada una de las historias escritas por Doyle en la serie de Granada Televisión, además de repetidas veces sobre el escenario.

Sin embargo, para algunos el Sherlock definitivo es el de Basil Rathbone, y podría haber sido así de modo incontestable si sus películas no fueran una adaptación bastante libre (por decirlo suavemente) del material original, trasladado a los años cuarenta con todo lo que ello conlleva. Sin embargo, Rathbone tenía la presencia física perfecta, tanto que parecía sacado de las ilustraciones originales de Sidney Paget, y ese modo de actuar distante pero no exento de carisma que hacía admirar y amar al personaje a un tiempo.

Algo parecido puede decirse del Holmes que nos brindó el siempre magnético Peter Cushing, con la salvedad de que las suyas fueron adaptaciones mucho más fidedignas, en general, que las de Rathbone, con la honrosa excepción por parte de este último de un “Baskerville” bastante fidedigno. Y hablando del sabueso infernal de la familia Baskerville, hay que hacer notar que Cushing participó como Holmes en dos adaptaciones de la novela: una por parte de la Universal, y que contaba con todas las características del cine de terror de esta productora (dos de las cuales eran la presencia de Cushing y la de su amigo y eterno compañero fílmico Christopher Lee, quien también haría de Holmes varias veces) y otra en la maravillosa serie de la BBC, quizá la mejor adaptación holmesiana jamás realizada y de la que, por desgracia, sólo han sobrevivido seis capítulos.

Son tan solo tres actores en una enorme lista que incluye nombres tan variopintos como Rupert Everett, Charlton Heston, Patrick MacNee, Peter O’Toole, Christopher Plummer o Joaquim de Almeida, y que tiene su última incorporación hasta la fecha con el genial Robert Downey Jr.

Falta por echar un vistazo a películas concretas, ver qué miradas al hombre de Baker Street han sido las más interesantes por uno u otro motivo. Pero la semana está empezando, Downey Jr. llega el viernes y aún nos queda tiempo. Porque ésa es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión. Permanezcan en sintonía.

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