Categoría: Artículos | No hay comentarios | 14 abril, 2010

Con motivo –o excusa- del estreno de Alicia en el País de las Maravillas (Alice in Wonderland, 2010) en España, desarrollaremos, en este informe exclusivo, algunos de los aspectos más destacables en la carrera del majestuoso director norteamericano Tim Burton. Un hombre capaz de hacer de su endogámico “yo”, una cosmogonía entera. Para deleite de sus fans y para avivar a los distraídos, aquí van, en repaso arqueológico, las razones por las cuales Tim es tan importante para la industria cinematográfica (y para el post-punk, y para los amantes de la animación, y para el orgullo comiquero, y para…).
“Stick Boy liked Match Girl
he liked her a lot
he liked her cute figure
he thought she was hot
but could a flame ever burn
for a match and a stick?
it did quite literally;
he burned up pretty quick”
Timothy William “Tim” Burton (Burbank, California; 25 de agosto de 1958) en La meláncolica vida del chico ostra (1997)
Sus comienzos en el arte
Introvertido como pocos, imaginario como ninguno, Tim Burton ha pasado casi toda su infancia realizando, junto con su hermano, parodias de hechos sangrientos. Así, a los trece años de edad, se despacha con su primer cortometraje: The Island of Doctor Agor (1971), una obra adelantada para alguien de su estructura cognitiva. Por esa época, también fueron de la partida: Stalk of the Celery (1979) y Doctor of Doom (1979).
Tiempo después, ya un poco más crecido, realiza Vincent (1982), cuya historia se centra en un joven depresivo que significamente homenajea al chiflado de Vincent Price y que ha sido, posteriormente, objeto de culto durante muchos años (de hecho, muchos lo creyeron un mito), hasta que mamá You Tube nos lo proveyó a todos. Por su parte, el corto Luau (1982) es un misterio total cuyos seguidores afirman que estuvo mucho tiempo encajonado en alguna oficina de Disney hasta conocer la luz. Como director consagrado hizo El Chico Mancha (The World of Stainboy, 2000), pero esa es otra historia…

En su etapa madurativa, Burton hizo un mediometraje fabuloso: Frankenweenie (1984), la historia del niño que quiere revivir a su perro muerto. Aquí arranca su verdadera obsesión: ¡la muerte! Además, años antes, se despachó con una versión sumamente siniestra de Hansel y Gretel (1982).
El desarrollo de su camino
Hay un film, hoy favorito de Tim Burton y de millones de cultores de su obra, que ha marcado un punto de inflexión en su carrera: Beetlejuice (1988). “¡Qué se joda el mundo”, dijo al terminarla sintiendo la libertad de hacer lo que le pareciera conveniente. Un (anti)héroe querible (¿cómo olvidar ese “¡Beetlejuice, Beetlejuice, Beetlejuice!”?), sostenido de la vena más oscura del cineasta. Michael Keaton y Winona Ryder en, sin lugar a dudas, sus papeles más lúgubres.
Más adelante, apenas años después, con Eduardo Manostijeras (Edward Scissorhands, 1990), Burton iluminó la carrera de un joven Johnny Depp y marcó a la pubescente década del noventa a vivir en esa melancólica (nunca tan mágica) forma de vida. Su obra maestra por excelencia. Y fue así es como el versátil John Christopher Depp II comenzó su romance cinematográfico protagonizando esta película visagra en la carrera de ambos, aumentando su idilio devoto, progresivamente, año tras año. En la actualidad, llevan ocho películas trabajando juntos.

En su momento, ¿qué le faltaba al murciélago más famoso de la Tierra para convertirse en el héroe más grande del mundo? ¡Ser más gótico que nadie! Para eso, en una decisión acertadísima, la gente de Warner Bros. convocó a Burton para rodar Batman (1989) y Batman Regresa (Batman Returns, 1992) otorgándole una nueva perspectiva que el personaje necesitaba como para renacer del letargo editorial. Dos de las mejores intervenciones del héroe de Gotham City en el cine (en tiempos donde Christian Bale y Heath Ledger eran apenas unos niñitos).
Como productor, en Pesadilla antes de Navidad (The Nightmare Before Christmas, 1993), ha demostrado su capacidad para proveerle al cine de animación un toque de elegancia. Film génesis de una generación de chicos con ostracismo voluntario en las profundidades de sus cuartos y que, sumergidos en la paradoja existencialista adolescente, han tomado a Jack como estampa de vida. Si bien no la dirigió, está basada en un poema suyo, por lo que su mano se nota en cada uno de los personajes y en esa fabulosa Ciudad de Halloween.
Luego de algunos desatinos comerciales como Ed Wood (1994), Mars Attacks! (1996) y Sleepy Hollow (1999), Burton realiza una nueva adaptación de El Planeta de los Simios (Planet of the Apes, 2001), cuya historia original data del año ’68, y es de esta forma como vuelve a tener encima las miradas de los espectadores del mundo.
El pináculo de su carrera
Las películas Big Fish (2003), Charlie y la Fábrica de Chocolate (Charlie and the Chocolate Factory, 2005), y La Novia Cadáver (Corpse Bride, 2005), suponen, pese a lo heterogéneo de sus historias, un jugueteo con el mundo familiar. La primera, sensible como pocas, retrata la relación padre e hijos; la segunda, se zambulle en la narcosis de los niños; y, la tercera, arremete contra la unión marital. Con estos tres films termina por consolidarse como uno de los directores más importantes del planeta. Su legitimación alcanza niveles insospechados.

En el año 2008, realiza junto con su esposa, Helena Bonham Carter, y su actor fetiche, Johnny Depp, la adaptación de un musical inglés de Stephen Sondheim y Hugh Weeler, a la que llamó Sweeney Todd: El barbero demoníaco de la calle Fleet (Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street, 2008). Es en esta penúltima intervención donde Burton acapara definitivamente la atención total de la prensa especializada y supone ser una garantía de éxitos taquilleros. Dan fe los más de 150 millones de dólares en recaudación.
De esta manera es como ocurre el arribo de una (in)esperada adaptación cinematográfica: Alicia en el País de las Maravillas (Alice in Wonderland, 2010), una intervención interesante (aunque ‘poco convencional’ en la “Naturaleza Burton”) en fusión literatura y séptimo arte. Lewis Carroll, anteojos 3D, factoría infantil, sustancias de curiosa procedencia y un Johnny Depp como El Sombrero Loco. ¡En todos los cines desde el 16 de Abril!
Sus futuras intervenciones
Si bien se dice que Burton estará implicado en los proyectos cinematográficos de The Adams Family (2014), Maleficient (2013) y Dark Shadows (2011), lo cierto es que por este entonces está trabajando en Frankeweenie (2011), oficiando en la múltiple tarea de director, guionista y productor.
Por otro lado, se lo podrá ver vinculado al film Abraham Lincoln: Vampire Hunter (2011), basado en la novela de Seth Grahame-Smith, repitiendo un rol que le es bastante fructífero: el de productor.
En síntesis: ¡Hay Burton para rato! Los fanáticos, felices.