Categoría: Cine Español | No hay comentarios | 11 septiembre, 2009
Pues ya está aquí. La segunda película (larga) de Daniel Sánchez Arévalo, tan esperada después del bombazo que supuso Azuloscurocasinegro. Tras marcarse un par de cortometrajes entre largo y largo, el director ataca con Gordos. Y, como era de suponer en vista del mencionado bombazo, la distribuidora se pone las pilas y ataca con la artillería (perdón por el chiste fácil) pesada.
Por lo pronto, el principal anzuelo que nos quieren hacer morder es el siempre socorrido cambio de peso de los protagonistas. Como si lo más importante de Toro Salvaje fuera la masa de Robert De Niro, parece que en Gordos el mayor peso específico son los treinta y tres kilos que ha ganado para el papel Antonio de la Torre.
Y, por supuesto, el otro gancho en una película de este tipo es el adelgazamiento en sí. Si en el caso de los actores masculinos lo que vende es ver cómo engordan, en el caso de las actrices lo importante es presenciar su metamorfosis en sílfides. Que en el fondo, no es de lo que va la película, pero claro, este es el país que se rindió a los pies de Rosa de España.
Pero entonces, si en un filme llamado Gordos no importan las gorduras… ¿por qué habríamos de pasar por taquilla? Pues… simple y llanamente, por todo lo demás. A saber:
En fin, que como comentábamos más arriba, parece que las grasas de la película son lo de menos, y la chicha está por otro lado. Y que la campaña de promoción está más desencaminada que las de las películas de M. Night Shyamalan. Pero, pensándolo bien… lo importante es que la gente viera aquella joya que fue El protegido… aunque fuera por las razones equivocadas.