Categoría: Críticas | No hay comentarios | 29 abril, 2010
Hay películas que sólo se pueden juzgar objetivamente después de haberlas reposado. Son aquéllas que se disfrutan a un nivel primario, de entretenimiento puro, por delante de todo. Así, uno sale del cine muchas veces entusiasmado por lo que acaba de ver, pero apenas unas horas o unos días después la emoción se desvanece, y sólo queda el humo. Pues bien, algo de eso hay en Iron Man 2, pero no es sólo un espejismo lo que permanece.
Por un lado, es cierto, el primer calificativo que viene a la cabeza es “divertida”. La película de Jon Favreau es diversión desde el primer hasta el último minuto, y en eso no tiene nada que envidiarle a su predecesora. Pero es cierto que la solidez de aquélla deja paso a un exceso de malabarismos, por la cantidad de elementos que entran en juego aquí: los papeles de Samuel L. Jackson, Scarlett Johannson, Don Cheadle, Sam Rockwell, Gwyneth Paltrow y Mickey Rourke tienen casi una subtrama para cada uno, y eso se nota. Sin embargo, la dirección de actores (se nota que el director pertenece al gremio) hace que la película avance con pulso firme, y el buen hacer en el guión de Justin Theroux (otro actor reconvertido en contador de historias) consigue atar todo, o casi todo, en el último tercio del metraje.
Y lo que queda es una película tan contradictoria como su propio protagonista. Igual que detrás de la arrogancia, los excesos y la fanfarronería de Tony Stark hay un héroe de buen (y nuclear) corazón, detrás de un filme fanfarrón, excesivo, declaradamente cómico y macarra hay más de una y más de dos lecturas: sobre la política armamentística, sobre la familia, sobre los amigos. Sobre los héroes.
Y, aunque lo parezcan, no son lecturas maniqueas, obvias o desgastadas por el uso. Hemos visto superhéroes falibles, sí. Superhombres que atraviesan momentos de debilidad, o antihéroes desencantados que esconden, a lo Rick Blaine o Han Solo, un corazón de oro. Pero las muchas lacras de Tony Stark (apabullante, otra vez, Robert Downey Jr.) no se deben a un mal momento, ni son una fachada: son parte de él, como son parte de los héroes de la vida real. El cine nos enseña que los héroes no tienen tacha, pero al fin llega Jon Favreau a mostrarnos que no es así. Los héroes lo son por sus virtudes, y lo son a pesar de sus defectos. Del mismo modo que este Iron Man 2 es, con todo, una buena película.
Lo mejor: la dirección de actores, y en especial la dinámica entre Tony Stark y Pepper Potts.
Lo peor: que pierda algo de solidez respecto a la primera entrega.
Nota: ***1/2