Categoría: Críticas | No hay comentarios | 28 agosto, 2009
A caballo entre los extremos (vamos, lo que para Aristóteles sería una película virtuosa) se encuentra NO-DO, la última película del canario Elio Quiroga. Encontramos aquí una cinta llena de tópicos sobre casas embrujadas, lo que la emparenta con la mencionada El orfanato o la más satisfactoria La habitación del Niño, de Álex de la Iglesia. Sin embargo, el filme de Quiroga destaca por méritos propios en varios apartados.
Por un lado, en su aspecto visual. Las imágenes fantasmales de los NO-DOs que pueblan el metraje tienen una contundencia innegable y, aquí sí, el director consigue alejarse de los tópicos del género. Por otra parte, si bien en las historias de casas encantadas no hay ya nada nuevo bajo el Sol (o bajo la Luna, en este caso), aparece en la película una idea de fondo que redime en buena parte esa falta de originalidad: la existencia de los NO-DOs secretos del Vaticano, documentando posibles milagros, tiene tantas posibilidades que uno lamenta que de aquí no haya salido una serie de televisión en lugar de una sola película.
Y, por último, el apartado actoral. De nuevo aquí encontramos el mismo desequilibrio entre lo peor y lo sublime: la desacertada elección de Francisco Boira para el papel de inquilino recién llegado al caserón se ve compensada con creces por una muy solvente Ana Torrent como su esposa y, por encima de todo el reparto, un Héctor Colomé que brilla con luz propia en cada plano y compone un héroe/antihéroe de una presencia que envidiarían muchas superproducciones norteamericanas “con estrella”.
Estamos, por tanto, ante una obra más que digna del autor de la sugerente Fotos, una película de terror veraniega muy recomendable y una nueva oportunidad perdida del cine español, que apenas ha conseguido pantallas donde proyectar un filme que habría podido llevar una buena cantidad de público a la sala.
Lo Mejor: La premisa de los NO-DOs secretos
Lo Peor: Cierta acumulación de tópicos.
Nota: ***