Categoría: Críticas | No hay comentarios | 6 agosto, 2010

Digámoslo claro: Origen es lo que la gente decía que era Matrix, pero Matrix nunca fue. También es la continuación lógica de las tesis de Christopher Nolan. Porque, si en El truco final Nolan nos hablaba del cine como magia, Origen es el cine como sueño. El lugar en el que el tiempo funciona de manera diferente. Donde se puede construir y destruir a placer. Donde, queramos o no, vemos reflejados nuestros miedos, nuestras obsesiones y nuestras esperanzas. Y, sobre todo, donde se puede plantar la semilla del arma más poderosa del mundo. Donde se puede introducir en la mente humana la semilla de una idea.
Y el director plasma todo esto con su habitual (y apabullante) dominio de la narración cinematográfica. Aunque, donde acostumbra a emplear los malabarismos cronológicos, Nolan usa aquí distintos niveles de sueño, unos dentro de otros como si de muñecas rusas se tratase. Un sueño, dentro de un sueño dentro de otro. Cada uno con sus propias reglas, cada uno una película distinta, un género diferente; un modo propio de entender el cine.
Y, lo que es más, todos ellos funcionan, formalmente, de la misma manera que el filme lo hace a nivel temático. Puesto que estamos ante un autor que tiene muy claro el tema que trata en cada obra. En Batman Begins era el miedo. En El truco final, la venganza. Y en esta ocasión es la culpa. Estructurada, como los sueños del equipo de asalto de Cobb, en niveles. Desde la capa superficial, con el personaje de Cillian Murphy y su relación con su padre, hasta el auténtico núcleo de la historia: el sentimiento de culpabilidad del propio Cobb en la muerte de su esposa. Por supuesto, ambos funcionan en el mismo sentido, y de ese modo es aplicable al segundo lo que se dice en la cinta sobre el primero:cuanto mayor es la intensidad emocional, mayor es la catarsis.
Y es uniendo todas estas piezas del rompecabezas como aparece la verdadera solución al enigma, el verdadero final de la película. ¿Qué significa ese final? ¿Es todo lo que hemos visto una ilusión? ¿Otro sueño, otro nivel de la falsa realidad? La respuesta es sí: Origen es un sueño compartido por el arquitecto Christopher Nolan, que pone el paisaje, el campo de juegos; y el espectador, que aporta la identificación, la empatía, la emoción. Porque, en el fondo, ¿qué es el cine, sino un sueño compartido?