Categoría: Críticas | No hay comentarios | 29 octubre, 2010

Hay en Rumores y mentiras una especie de homenaje a las películas de los años 80 y a uno sus directores más representativos, John Hughes (El club de los cinco, Todo en un día), ganador de un Oscar honorífico más oportunista que merecido en la última edición de estos premios. Dichas películas estaban protagonizadas por jóvenes rebeldes pero no por ello menos románticos, predominaban los finales felices y abiertos, y pueden presumir de mantener una energía y frescura de la que hoy carecen la mayoría de las comedias de adolescentes, basadas principalmente en el humor escatológico y en las bromas de carácter sexual y sexista.
A simple vista Rumores y mentiras también parece una comedia más de instituto –de instituto norteamericano se entiende, que cada vez se parecen más a los de aquí– sobre chicas que salen apenas vestidas a la calle y donde la belleza está en el exterior. Pues bien, he aquí una película con un coeficiente intelectual superior al de resto de comedias tontas y superficiales que invaden la cartelera. Así lo demuestra la original secuencia en la que la protagonista pasa de odiar una canción a sabérsela de memoria y cantarla en la ducha.
Después de este inicio uno se da cuenta de que por lo menos va a pasar un rato entretenido con una película que es perfectamente consciente de sí misma y de los valores que quiere transmitir al público al que se dirige, jóvenes en plena adolescencia deseando materializar sus fantasías y descargar… nuevas canciones en su mp3.
Rumores y mentiras tiene el acierto de tomar como referencia el poco manoseado material literario de La letra escarlata, y de ahí toma su título original Easy A. La novela de Nathaniel Hawthorne, escrita en 1850, relata la historia de una mujer acusada de adulterio y condenada a llevar una letra A en el pecho, para que todos sus vecinos sepan de antemano la clase de persona con la que tratan.
En Rumores y mentiras, Olive, el personaje interpretado por Emma Stone (Supersalidos, Bienvenidos a Zombieland) inventa haberse acostado con un tío como excusa para no pasar el fin de semana con su amiga. Y de esta mentira van surgiendo otras, hasta que la protagonista se convierte en la ramera, no sólo de clase, sino de todo el instituto. De modo que las oportunidades de Olive de conquistar al chico de sus sueños, un compañero con el que casi se dio su primer beso, cada vez están más lejos… o no. Porque si de verdad queremos a alguien no nos importa lo que digan de esa persona, tratamos de descubrirlo por nosotros mismos. Así de inocente y así de cierto es el mensaje de Rumores y mentiras, lo cual no significa que la película caiga en la cursilería. ¿Os acordáis de Chicas malas? Pues algo así.
Lo mejor: Emma Stone, no hay que perder de vista a esta guapa y pizpireta actriz.
Lo peor: como dirían los angloparlantes, no estar in the mood para ver una comedia de adolescentes optimista y en cierta medida intrascendente.
Nota: ***