Categoría: Críticas | No hay comentarios | 1 septiembre, 2010
Vuelve Jennifer Aniston. Y aunque no sea en el papel de Friends regresa para reencarnar a la típica mujer a la que nos tiene acostumbrados en otra comedia romántica. La cinta, basada en una novela corta del ganador de un Pulitzer, Jeffrey Eugenides, no deja de caer en los estereotipos de este género y como no podía ser de otro modo, con final totalmente previsible: sea cual sea la trama, los protagonistas acaban juntos. Sin embargo, esta cinta “de los productores de Pequeña Miss Sunshine y Juno” no sólo entretiene al espectador con algún que otro toque cómico del guión como hacer fiesta de inseminación o el momento Diana Sawyer sino que se centra en un tema de actualidad: la posibilidad de ser madre soltera mediante la inseminación artificial.
Claro que, no podemos olvidar su género y pese a partir de una idea original, la trama no deja de ser de lo más previsible y habitual: dos personas del sexo distinto que pese a quererse no están juntos y sus respectivos mejores amigos (en versión femenina y masculina) contando con el antagonista: en este caso, el hombre perfecto que encarna Patrick Wilson en el donante de esperma. Sin embargo, el guión está muy bien estructurado y cuidadoso en sus detalles y permite a Jason Bateman lucirse en el papel de un personaje neurótico y pesimista.
Pero además, la película incorpora la relación padres e hijos desde el punto de vista del descubrimiento de las neurosis, problemas y actitudes de los hijos tomadas de los padres. Es destacable el papel de Thomas Robinson, encarnando al pequeño y neurótico Sebastian.

En definitiva, la cinta no brilla pero tampoco traumatiza. No deja de ser más de los mismo pero incorporando novedades (incluso cuenta con un momento hippie y alternativo bajo la supervisión de Juliette Lewis) que agilizan la narración y permiten al espectador disfrutarla. Cuenta con una buena narración visual, un guión coherente con toques de humor y unos actores decentes entre los que se crea una buena química.
Una buena forma de pasar la tarde con una película que consigue que el espectador, sin esperar demasiado, se introduzca en la trama y se divierta.
Lo Mejor: cómo los guionistas afrontan el momento más previsible
Lo Peor: que la vendan como otro producto de los creadores de Juno cuando no tiene nada que ver con la anterior
Nota: ***