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This is Steampunk

Categoría: Artículos, Cine | No hay comentarios | Escrito en por Daniel González "Maverick"

Con el estreno reciente de la segunda parte de las aventuras del nuevo Sherlock Holmes (interpretado por Robert Downey Jr. y dirigido por Guy Ritchie), se nos presenta un género no solo de cine, sino de más variantes. Os presentamos un artículo sobre el steampunk, escrito por Viktor von Krupp, donde se analiza este género en todo su esplendor.

Lo que comenzó siendo un término acuñado por el escritor de ciencia ficción K.W. Jeter en la revista “Locust” (1987) como una forma de intentar definir y aunar un estilo literario que originariamente se conocía como “Fantasía Victoriana”, actualmente se ha convertido para muchos en una forma de vida. Al igual que su primo cercano el cyberpunk, el steampunk nace como género literario, ambos nos muestran mundos alternativos. Uno nos traslada a un futuro cercano y distópico en la mayoría de las veces (el cyberpunk), donde la tecnología se convierte en la gran enemiga del hombre y el otro nos retrotrae al pasado, más exactamente al siglo XIX en pleno auge de la “Revolución Industrial”. En este caso particular, la tecnología no se muestra como la gran enemiga del hombre sino que forma parte de su vida cotidiana como nunca antes se había mostrado, llegando en ocasiones a fusionarse con ella. Evidentemente la tecnología del universo steampunk está en parte basada en la tecnología preexistente en el siglo XIX pero mucho más avanzada, para que un neófito lo entienda, sería como trasladar el mundo actual a la época victoriana. De esa manera nos encontraríamos con que existen ordenadores tecnológicamente muy avanzados aunque basados en sistemas de tarjetas perforadas similares a las utilizadas en esa época en los grandes telares programables, robots o autómatas de todos los tamaños, grandes navíos volantes, armas de rayos y multitud de otros avances increíbles. Pero lo más curioso del caso es que el germen de todas estas tecnologías que nos podrían parecer imposibles en el siglo XIX ya existían, solo tenemos que revisar algunos de los tratados de Herón de Alejandría (vivió entre el siglo I antes de Cristo y el siglo II después de Cristo) para poder observar como la idea de un autómata que funcione a vapor no es tan descabellada, o los trabajos dentro de la electricidad y el electromagnetismo de Nikola Tesla, fuente inagotable para creaciones steampunk como las archifamosas rayguns o las armas Tesla, signo evidente de que no todo tiene que funcionar a base de vapor ya que en el siglo XIX sí existía una incipiente tecnología basada en la energía eléctrica. Aunque claro, si todo funcionase con electricidad como fuente energética principal ya no hablaríamos de steampunk ¿no?

Evidentemente el que existan estos avances tecnológicos en la época victoriana no significa un “todo vale”, tenemos que pensar que autores que podríamos clasificar como steampunk o protosteampunk (véase el caso de Julio Verne), en realidad estaban adaptando una serie de creaciones que ya existían, como es el caso del Nautilus de 20.000 leguas de viaje submarino, un submarino que por cierto funciona con electricidad no con vapor.

Es por eso que las creaciones steampunk aunque extremadamente avanzadas en su aspecto están realizadas con los materiales de la época, madera, cobre, bronce, latón, cuero, etc. Dejando fuera materiales más modernos como el plástico entre otros y resulta evidente que nada de utilizar combustibles basados en la gasolina o propulsión nuclear, ya que para eso existen otros estilos como el dieselpunk o el atomicpunk herederos directos del steampunk. Pero sí podemos admitir como he dicho un poco más arriba que se nombre y utilicen elementos que funcionen con electricidad, una electricidad que en dicho siglo empezaba a mostrarse como el futuro de las fuentes energéticas, pero que en el steampunk se ve relegada a ciertos artilugios que por su tamaño, potencia o función no pueden utilizar vapor.

El steampunk aunque es calificado por muchos como un movimiento meramente estético, es en realidad mucho más. Al igual que su primo el cyberpunk (ya que ambos nacen de la literatura) este está presente en novelas y cómics, cine, música, series de televisión, revistas especializadas, programas de radio, juegos de ordenador y consola, blogs, foros etc.

Grupos como Abney Park, Vernian Process, Clockwork Dolls, Coppelius y sobretodo la discográfica Gilded Age Records, recrean la estética steampunk o victoriana en sus actuaciones y obras musicales.

Los cómics de Alan MooreThe League of Extraordinary Gentlemen”, adaptados posteriormente al cine, nos muestran a una serie de personajes famosos de la literatura victoriana dentro de un contexto puramente steampunk. Series de televisión como Wild Wild West, que luego fue trasladada al cine, también nos muestran un mundo ambientado en dicha época aunque en este caso en el lejano oeste. Muchas otras obras cinematográficas tanto antiguas como modernas usan el inagotable recurso del steampunk para contarnos una serie de historias asombrosas que gustan a públicos de todos las edades y países, La ciudad de los niños perdidos de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, Adèle Blanc-Sec y el misterio de la momia de Luc Besson (originariamente un cómic del francés Jacques Tardi), Vidocq con un Gérard Depardieu fascinante, El tiempo en sus manos (basada en la novela de H.G. Wells La máquina del tiempo), la genial Steamboy del japonés Katsuhiro Otomo, 20.000 Leguas de Viaje Submarino, etc.

Revistas como la mexicana “El Investigador” están dedicadas exclusivamente al steampunk, aunque también se está haciendo hueco en revistas de literatura más generalistas como la revista española “Más literatura” que cuenta con un espacio propio dedicado a este género literario. Incluso la ondas de radio han caído bajo la benéfica influencia del mundo del vapor y ahora podemos captar en nuestros aparatos programas donde el retrofuturismo y el steampunk en particular está muy presente, como sería el caso de “Radio Metronomik”.

Aunque originariamente la mayoría de los blogs y foros sobre temática steampunk eran en habla inglesa hoy en día hay un incipiente número de estos en habla hispana que poco a poco se están haciendo un huequecito dentro de la red. Foros como los españoles “The Golden Gear” y “steampunkSp”, “Steampunk Mexico” en México y el argentino “Steampunk Argentina” o blogs como “Mundo Steampunk” ven como cada vez se va incrementando más el número de aficionados de habla hispana que quieren saber y aprender cosas sobre este fascinante universo. Incluso existen pubs y locales de ocio de ambiente steampunk y victoriano como el pub Ithilien en Madrid, lugares donde uno puede sentirse inmerso en un ambiente de época a la vez que disfruta de una buena copa. También dentro de la literatura en habla hispana se empiezan a oír nombres y títulos relacionados con el steampunk, escritores de la talla de Víctor Conde (Los relojes de Alestes), Jesús Cañadas (El baile de los secretos) o incluso Eduardo Vaquerizo (Danza de tinieblas) están empezando a hacer muy popular este peculiar género literario.

Y es que la grandiosidad del steampunk radica en que aunque se desarrolla en un periodo concreto de la historia, no implica que se quede estancado en un solo lugar (la Inglaterra victoriana) sino que cada cual en su propio país puede recrear un mundo steampunk. No es complicado imaginar un Japón en el cual enormes armaduras samuráis propulsadas por vapor avanzan hacia el combate o una rebelión en la India contra el imperio británico en la cual ambos contendientes se enfrentan con modernos vehículos a vapor y poderosas armas de rayos, o enormes zeppelines prusianos intentando invadir territorio ruso, mientras avanzados submarinos similares al Nautilus atacan a los barcos de guerra enemigos. Todo esto y mucho más lo permite el steampunk.

Otro aliciente del steampunk es que este tiende a adoptar elementos de las obras literarias de la época. Me refiero a la novela de terror gótica que tanto gustó durante el siglo XIX. Obras como El vampiro de John William Polidori (1819), Carmilla de Sheridan Le Fanu (1872) Berenice de Edward Allan Poe (1835), Drácula de Bram Stoker (1897), El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde de Robert Louis Stevenson (1886) y naturalmente Frankenstein de Mary Shelley (1818) entre otras son en cierto modo como he dicho adoptadas por el steampunk, por lo cual no es raro encontrarnos con modernos caza vampiros armados con avanzados lanza estacas propulsados por vapor, genios locos o “Mad Doctor’s” que intentan emular a las creaciones de Víctor Frankenstein con sus modernos laboratorios repletos de complejas máquinas y bobinas Tesla y muchos otros personajes que bien podrían haber salido de una novela o relato de época. Otro autor “fetiche” dentro del steampunk es H.P. Lovecraft, “El genio de Providence”, quizás sea debido porque tanto él como nosotros sentimos en cierta forma que estamos viviendo en el siglo equivocado. Lovecraft siempre sintió predilección por el siglo XVIII y echaba de menos las formas y modales caballerescos de la vieja Inglaterra. Creo que todo seguidor del steampunk se ha sentido alguna vez como Lovecraft, con esa sensación de haber nacido en una época que no le correspondía. Pero es también la ambientación de sus obras y su particular cosmogonía con su panteón de dioses extraterrenos y ultraterrenos lo que ha calado más profundamente en los steampunkers.

Otras corrientes culturales y estéticas actuales como los neo-victorianos y ciertas variantes de los góticos (como los dark-victorian o los steam-goth) también se sienten atraídos por el steampunk, en estos casos es una atracción en cierto modo lógica ya que comparten muchos puntos en común, como la estética y el gusto por el siglo XIX, su literatura, su arte, etc. Por lo cual no es raro encontrar que en foros netamente steampunks muchos de sus miembros pertenecen a estas otras dos corrientes estéticas.

Pero… ¿qué es un steampunker? ¿Y que lo diferencia de otras corrientes o movimientos similares? En primer lugar podríamos decir que su filosofía de vida, su forma de pensar esta basada en un principio básico que es el del “Háztelo tú mismo”. Una vuelta a la creación artesanal en contra de la fabricación en serie que ha hecho casi desaparecer los oficios artesanales de toda la vida. El steampunker o el tinkerer (aficionado especializado en crear artilugios steampunk), rebusca, localiza, encuentra y reutiliza todo tipo de materiales para realizar sus creaciones, desde unas sencillas goggles a una compleja arma de rayos o una mochila propulsora. Convirtiendo cada uno de estos objetos en una pieza única, una autentica creación digna de la Arts and Crafts (Asociación de artistas fundada en Londres en 1888 por C. R. Ashbee con el fin de que la decoración «hasta en sus menores formas» recuperase un lugar entre las bellas artes, dando valor artístico a los objetos comunes).

Pero no es únicamente esta filosofía de vida la que identifica al steampunker, su estética evidentemente es muy importante y puesto que no existe un único rol dentro del universo steampunk, son múltiples las formas de ver y recrear dichos roles a través de la vestimenta y sus complementos. Cada uno adapta su forma de vestir en relación al rol elegido, aristócrata, piloto de airship, aventurero-explorador, cazador de vampiros y otras criaturas sobrenaturales, científico loco y otros muchos. Evidentemente estamos hablando de roles que son compartidos por ambos sexos ya que el steampunk es un género que gusta tanto a damas como caballeros y por tanto se pueden adoptar esos roles indistintamente del sexo de la persona.

Hay ciertos elementos dentro del vestuario steampunk que podríamos definir como “más comunes” o “habituales”. Las goggles por ejemplo es uno de los elementos más usuales. Ya sea como elemento protector o meramente decorativo, es algo prácticamente omnipresente en un vestuario de este tipo. Y podemos encontrarlas en infinitas formas, tamaños, colores y materiales, desde las más básicas realizadas a partir de unas simples gafas de soldador a las más complejas repletas de aditamentos mecánicos y ópticos. Entre el vestuario masculino podemos encontrar elementos también muy habituales como pueden ser las chisteras o sombreros de copa, los chalecos, las corbatas o lazos y las levitas o chaquetas de distinto corte y longitud. Los neo-victorianos que gustan vestir de época, suelen utilizar este tipo de vestuario pero sin los complementos que hacen que un traje pase de ser neo-victoriano a steampunk. Como es natural un tripulante de un airship o un pirata aéreo, no portará trajes tan elegantes y por eso podemos ver caracterizados a estos personajes con ropas menos suntuosas y más prácticas, donde la funcionalidad prima sobre la elegancia, recordándonos en ciertas ocasiones a los personajes de películas clásicas de piratas. Modernos “Errol Flynn” que viajan a través de los cielos en poderosos navíos aéreos, descendientes directos de los primeros dirigibles. Otro elemento que también suele gustar mucho a los seguidores del steampunk son las prótesis mecánicas. Puesto que hablamos de una realidad alternativa en la que la tecnología es mucho más avanzada de lo que era en el siglo XIX real, no es de extrañar que la medicina y no solo la mecánica hubiese avanzado a pasos agigantados, permitiendo que aquellas horribles heridas en miembros u órganos que acababan convertidas en parches para el ojo o amputaciones traumáticas, sean sustituidas por ingeniosos y complicados mecanismos artificiales. Ojos, brazos y piernas mecánicas forman parte del vestuario steampunk, en una perfecta simbiosis tanto estética como visual. No olvidemos que el siglo XIX fue un siglo compulso, con múltiples guerras en todo el mundo (Guerras Napoleónicas, Guerra Hispano-americana, Guerra del Opio, Guerra de Secesión americana, Guerra Franco-Prusiana, etc.), lo cual generaría una buena cantidad de heridos y mutilados, mutilados que en el mundo steampunk podrían seguir llevando una vida normal gracias a estos ingenios mecánicos.

Las damas por otro lado al igual que los caballeros varían sus vestuarios según el rol que interpreten, una dama aristocrática por ejemplo vestirá a la usanza de las damas de la época, variando sus complementos según sea una dama steampunk o neo-victoriana. En la dama steampunk podemos encontrar complementos y joyas realizados a partir de elementos mecánicos como pueden ser engranajes de reloj y otros de puro carácter decorativo como pequeñas alas de metal (un elemento muy habitual de la joyería steampunk), llaves, pequeños relojes, etc. Pero la dama steampunk no solo es una mujer elegante, también es una mujer que gusta de defenderse a sí misma, por lo cual no es raro verla portando un arma de rayos o de munición convencional echa al uso para ella, “Elegante pero peligrosa”. Y al igual que el vestuario de caballero, el vestuario de las damas steampunks es amplio y diverso como lo son los roles que pueden adoptar. Pantalones bombachos, botas altas, chalecos, sombreros de copa, monos de trabajo, cinturones de herramientas, son elementos adoptados por uno y otro sexo indistintamente.
Otro elemento muy importante dentro del vestuario femenino steampunk son los corsets o corpiños. Originariamente usados como prenda intima para realzar la figura femenina y mantenida oculta a la vista, en el steampunk este es sacado completamente al exterior, mostrándose en todo su esplendor. Creados con el sistema tradicional de varillas (ya sea de barba de ballena o material sintético) suelen estar realizados en múltiples materiales, desde seda o satén a cuero.

Toda esta riqueza cultural hace que el steampunk no sea un movimiento estático sino que tiende a evolucionar cogiendo de aquí y de allí elementos que le aportan mayor originalidad.

Ahora visto lo visto nos podemos preguntar, ¿cuál es el futuro del steampunk? Al principio, este fue un movimiento minoritario, conocido básicamente entre los países de habla inglesa, pero vista la evolución del mismo dentro del cine, la literatura, la música y su expansión a través de internet, en foros especializados, webs y blogs de todo el mundo y en todos los idiomas solo podemos esperar un futuro muy prometedor, un futuro lleno de vapor y engranajes, donde los zeppelines surquen los cielos y el Nautilus nos traslade a lugares donde la palabra “steampunk” ya no sea una desconocida, sino el nexo de unión entre gentes de todo el mundo.

Si queréis saber más sobre el Steampunk, pasaros por The Golden Gear.

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