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5 series sobre vigorexia, falsas acusaciones criminales y ansiedad: ¿conoces las series infantiles?

Categoría: Artículos | No hay comentarios | Escrito en por Juan Pérez de la Torre

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Nos pondremos un poquito serios al principio, de forma estrictamente necesaria para pasar enseguida a la acción.

El modelo educativo ha ido desarrollándose paralelamente a la estructuración en valores de la sociedad. La sociedad por tanto tiene y debería tener la obligación de ser un instrumento más a disposición del niño para la aceleración de su formación y su relación con el entorno. Por supuesto antes van los padres, familiares y el colegio, pero no subestimemos a la sociedad de la información y el bien y el mal que tiene la capacidad de causar.

Según un interesante informe del ministerio de educación y ciencia que podemos leer aquí, “una sociedad en clave educativa (en cuanto a) la televisión (debe crear) un “ámbito de conciencia compartida” en que entra el niño participando de metas, valores, memoria, atención, recuerdos, etcétera, prestados por la cultura”. Se debe mantener un diálogo en el que los roles queden claros y exista una representación fiable del entorno (los ancianos no sean objeto de burla, por ejemplo y exista una interacción entre distintas generaciones sana). Así,  el diálogo con el niño es favorecido para que se establezca por encima de la mera transmisión de valores dudosos y peligrosos, cuando se da el caso de que se pretende transmitir algún valor.

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Paradójicamente, esos valores tan dudosos y peligrosos no se encuentran tanto en las series eternamente criticadas como el Bola de dragón de turno o las Tortugas Ninja. Las series con las que la generación de los 70 y 80 han crecido tenían un halo naïve muy apoyado por la trasmisión conjunta de valores sociales (como la amistad y el esfuerzo por superarse) pero estas últimas, además, tienen valores antisociales como la ultra-violencia. Según citado estudio, lo peligroso es esta luz de gas que deja al niño en una posición de incertidumbre. Vamos, Goku es muy amigo de sus amigos pero revienta a sus enemigos.

Sinceramente, conozco a muchas personas de lo más pacífico que adoraron a Goku porque en su tierna infancia ya sabían discernir, gracias a su entorno, que la violencia está mal. Y considero más peligroso moralmente que a un niño se le enseñe desde pequeño a ser prejuicioso y juzgar a las personas según su posición social o belleza física, e incluso y más escalofriante, por sus errores pasados o comer una piruleta. ¿Por qué? Porque es más fácil oír a un padre diciéndole a su hijo “no se pega y punto” que diciéndole, “esa niña pija se merece que la trates con respeto aunque tenga más dinero que tú y la odies porque eres pobre”.

Como todo, hemos dado un paso más en el escalafón y ese halo naïve de las series antiguas como la abeja maya o de La aldea del arce en las series de hoy  es inexistente. Y es lógico. Los niños (sinceramente) se aburrirían a los tres minutos porque la conciencia social ha cambiado y porque ahora son expertos devoradores de imágenes, crecidos con el ordenador y nuevos medios tecnológicos. Y es esa necesaria renovación y adaptación de valores a las series infantiles la que está resultando tan complicada y en muchos casos, se nos está yendo absolutamente de las manos. Voluntaria o involuntariamente.

Solamente vamos a repasar cinco ejemplos de lo devastador del mensaje de algunas de las series que más siguen los niños y que, por desgracia, si se hicieran con tono serio y para adultos, más de una asociación pondría el grito en el cielo.

Empezamos fuerte:

1) Lazy Town: vigorexia, culto al cuerpo enfermizo y trastornos alimenticios.

Magnus Scheving, no se conformó con ser un atleta islandés y pensó que para hacer una serie buena de televisión para niños solamente hace falta tener algo que decir. Y claro, su discurso, resulta cuanto menos fascinante. En Villa-Pereza parece ser que viven una panda de niños (marionetas) y una niña humana y rosa, la sobrina del alcalde. El equipo humano, lo completan un malvado de libro que se encarga de desbaratar sus planes y el super héroe de turno que salva a los niños, Sportacus, cómo no, interpretado por el propio Magnus (él se lo guisa y después se come una zanahoria).alt

Y es que aunque la remota idea de base inicial de fomento del deporte y un aumento del consumo de frutas y verduras para llevar vida sana sea muy positiva, en esta serie está llevado a un extremo que resulta obscenamente enfermizo. Existe un niño, marioneta regordeta y tierna, que siempre es “marginado”, regañado y reprimido porque de vez en cuando le gusta comer chuches y alguna piruleta. ¡Cómo comes eso! ¡Es mejor comer sport chuches! (véase, algo de fruta o verdura).

Además, la niña humana, dejando de lado el concepto cursilería máxima, que irá en gustos, es absolutamente hiperactiva. ¿Y todo gracias a quién? Sí, sí, a Sportacus. Y es que lo de ese personaje no es normal. ¿Dónde se ha visto un superhéroe que vaya dando volteretas? ¿sin parar? Es incapaz de caminar sin hacer tres flexiones y cuatro giros porque ¡no puede parar un segundo de hacer ejercicio! La vigorexia y la obsesión por el peso y estar en forma que transmite “el bueno” de la historia puede llevar a los niños a plantearse seriamente, desde edades muy tempranas que la única alimentación válida es la formada por frutas y verduras. Es más, la parcialidad de la visión se palpa en que nunca, en ningún momento se menciona o aparece carne, proteínas, huevos, pescado, en fin, otros alimentos absolutamente necesarios para una dieta esta vez sí, sana.

El ejemplo álgido se alcanza cuando en un capitulo, la humana Stephany pide ayuda a Sportacus para ponerse en forma y después de cantar varias cancioncitas y hacer millones de ejercicios, cuando tiene hambre la niña, el adulto le da una manzana. Y con eso ya estás alimentada, bonita. El horror.El horror.

 2. Dora la exploradora: la falta de presunción de inocencia y la incapacidad de perdonar.El miedo.

Distingamos que existen series infantiles y series preescolares. Evidentemente, las preescolares tienen que ser más sensoriales y resultan mucho menos entretenidas, en ocasiones, puesto que son para niños muy pequeños. Pero a pesar de existir muchas positivas como Little Einstein, que no solo es preescolar si no que narra una historia y encima juega con música clásica y pintura didácticamente, transmitiendo valores como la aceptación del otro y la protección de la naturaleza, resultando entretenida. Dejando de lado que las pausas dramáticas de Dora la  exploradora, en ocasiones, insultan la inteligencia del bebé o infante, tiene algunos valores negativos remarcables.

Dora, es una niña sudamericana, que vive en mitad de la selva y no tiene contacto con otros niños, solamente con animales que hablan y poco más. y alguna vez un niño perdido La socialización de Dora, por tanto, es nula, pero eso es secundario, al igual que el spanglish absurdo que intenta enseñar a los pequeños.

Lo grave es que es una serie que omite absolutamente el concepto “presunción de inocencia” de una manera cruel y fascistoide. Cuando Dora realiza sus “exploraciones” selváticas, a menudo se encuentra con un zorro, Swiper, que lleva antifaz y guantes. Parece ser que el zorro un día robó algo de comida (debió ser en el piloto) a Dora o lo que fuera. Y a partir de ahí, sin más, cada vez que él se intenta acercar todos le gritan y le recriminan con el dedo “Swiper no robes”. Baste decir, que en los capítulos que he visto el zorro no hace absolutamente nada malvado ni dañino, solamente se acerca y cuando le chillan dice: “jolin” y se va triste. Pero, por una vez que robó, será eternamente juzgado y jamás perdonado. No le ejecutan de milagro.

Y además de eso, transmite una sensación de vivir con miedo constante, puesto que en cualquier momento ese “peligroso” zorro puede aparecer. Por lo general, el perdón y la reinserción social a la basura para ellos, por tanto, mucho menos intentar comprender  los motivos y ayudar al “criminal” para que no vuelva a delinquir. ¿Y si el zorro lo que tiene es hambre?¿y si tiene que alimentar a sus crías y no encuentra trabajo?. Estos mensajes se interiorizan en niños de 0 a 5 años a fuego y sí, a mí entender resultan infinitamente más violentos que cualquier patada que pudiera dar Goku. Eso sí, las mamás en los foros están encantadas porque la serie “enseña a no robar”. En fin.

(Aquí podéis ver un capitulo de la serie desde la página de Rtve y es que a tal punto llega el asunto que es prácticamente imposible encontrar otros videos de Dora que no tengan un doblaje macarra o sean parodias.)

3. Lola y Virginia: la envidia del burgués mediocre y la venganza.

Producción española que se las trae. Esta es la descripción de la serie en la página de Rtve: “Llamarse Lola y tener 12 años; vivir en un barrio normal, cuidar de dos hermanos mocosos, vestir de rebajas y soportar a unas amigas locas de atar no es fácil. Pero Lola lo lleva bastante bien. Su vida es feliz hasta que aparece Virginia, una niña pija que lo tiene todo: es guapa, rica, saca unas notas buenísimas y sus padres se lo consienten todo. Con ella, los problemas de Lola no han hecho más que empezar.” Claro. No es nada fácil ser una niña normal, que vive en un barrio normal, que cuida a sus hermanitos de una manera lógica y normal, que sus amigas están locas (como todas las niñas de 12 años) y que compra en rebajas (como el 70% de la población mundial). Menudo trauma, esta niña debe ser carne de psicólogo. Pero a pesar de plantearnos la vida de Lola como un auténtico suplicio cuando es una niña normal y afortunada, nos predisponen contra la pija de Virginia.

Para más inri es guapa, es lista, es rica, es caprichosa y lo tiene todo. Cuidado, que Lola es la buena de la historia. Lola, la envidiosa. De acuerdo que la pija sea una insoportable y un ser absolutamente despreciable por sus “acciones” y no como nos cuentan porque tiene dinero o sea guapa o lista. Esos no son baremos para juzgar a una persona ya que Virginia no tiene la culpa de ser guapa, lista ni de que sus padres tengan dinero. Tendrá la culpa de lo que ella tenga responsabilidad. Y lo otro no justifica que Lola la odie y la envidie como realmente lo hace. Al fin y al cabo, Lola es la buena de la historia y debería estar por encima. Pero sí, en muchos capítulos están a punto de llegar a las manos. Cuando la mala es muy mala y la buena es peor…

4. Brandy y Mr Whiskers: La dificultad de convivencia pacífica de personas con orígenes muy distintos, globalización,sumisión y estereotipos femeninos negativos.

Brandy es una perrita elegante, jovencita e histérica de Florida y Mr. Whiskers es un conejo imaginativo y varonil, además de alocado de la selva. Digo yo. Por lo que sea, la pija (de nuevo estereotipo) de la perrita ha ido a parar a la selva y tiene que convivir con el conejo, más pobretón y rudo. Aunque el fin de la serie sea que nuestros protagonistas aprendan a convivir, la trama parece más de una sitcom adulta. Y es que en la primera temporada Brandy intenta conseguir que la selva se convierta en una sociedad civilizada, introduciendo elecciones, popularidad, la moda y el concepto de dinero. Vamos, que la protagonista intenta globalizar y conquistar a los animales “indígenas” y libres. No sé hasta qué punto se incide conscientemente en el valor positivo o negativo de lo que busca Brandy, pero al ser la protagonista, se reafirma su comportamiento sin llegar a juicios de valor. Además, se introduce el concepto de ansiedad, como enfermedad a tratar e(n el ejemplo de vídeo), cuando un niño en principio, parece que por naturaleza,no se supone que tendría que manejar esos conceptos de estres máximo tan actuales.

Mr. Whiskers, por el contrario es más partidario de la imaginación y el libre albedrío. No paran de tener encontronazos por su diferencia de clases y de ver la realidad, tanto es así, que en un capitulo Brandy echa de casa a Mr Whiskers. Y es que ella se pasa todo el día limpiando la casa (no veo el sentido de limpiar constantemente cuando vives en la selva virgen), y es que él no deja de ensuciar, dejar las cosas por los sitios y a ella le gusta que todo esté reluciente. Parecen una pareja, en la que la jovencita ama de casa entrega su vida abnegadamente al poco evolucionado de su marido mucho mayor, que resulta ser más rudo y de campo, torpe y muy cerdo. Y no le da una cerveza mientras ve el fútbol de milagro.

En dicho capitulo, Brandy intenta compartir piso con otros animales del bosque y a cada cual que entrevista es peor que el anterior, así que opta por volver a vivir con el conejo cerdo. Por lo menos es “su propio cerdo”. La trama, verdaderamente, sería genial en Rosseanne, pero ¿hasta qué punto un niño de 6 años no interioriza eso ¿Hay que quedarse con el príncipe que te imponen y no aspires a más? ¿Sigue Disney con el concepto princesita de su casa y príncipe insulso? La respuesta es no. Existen muy buenos ejemplos de obras maestras de la educación de Disney, pero ésta, en particular, reproduce unos comportamientos, cuanto menos, dudosos,debido sobre todo al intento de modernización a toda costa, cueste lo que cueste.

5.El rosario de los niños. Ensalzamiento del dolor absolutamente retrógrado y dañino.

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Esta es la más peligrosa de todas. Una serie de micro-episodios de apenas minutos, que se recrean en el dolor, el sufrimiento y el tormento de Jesucristo y de los que lo rodeaban.

Con una visión digna de hace 50 años, muestran lo deseable que es sufrir, porque sólo así se purgan los pecados y se alcanza el verdadero bien… Todo esto a través de un angelito en pañales, que parece un zombie sin pupilas y lleva un traje con una estrella en el medio, que más que un ángel parece el capitán américa de Marvel zombies. Encima, interpela directamente al espectador mirando a cámara constante para que se sigas su ejemplo. Por no comentar que la animación es deplorable.

Si eso no es suficientemente escalofriante, sólo hay que sumarle el hecho de que las cabeceras de entrada y de salida duran más que el capítulo en sí, porque a modo de karaoke, presentan tres oraciones para que el infante las rece al tiempo. Que eso ya no tiene que ver con los principios morales que transmita, pero no me negarán que asusta un rato.

Y existen otras, igual de surrealistas, esto es un mínimo ejemplo, como la de Creepy, una niña gótica y apática criada por insectos ( que transmita lo que transmita, de puro surrealista y original es total), las Winx que transmiten que ir en sujetador y tacones es lo más o las Pitchi pichi pitch, que explican cómo lo único que a una chica le toca es enamorarse. Pero sin duda, debemos saber que sí existen otras muy buenas, que transmiten infinidad de valores como Little Einstein, Pocoyó, Phineas y Ferb, Bob Esponja, Los padrinos mágicos y un pequeño etcétera, que además de no tratar a los niños como monos sin sentido, les enseñan,educan y entretienen.Tanto a ellos como a sus padres porque su realización es absolutamente impecable. Pero esas maravillas necesitarían un capitulo aparte.

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