Categoría: Artículos | No hay comentarios | 21 enero, 2010
Frak that girl Galactica

Con las series pasa lo mismo que con los juguetes: el balón para los niños y las princesas para las niñas, y ahí empieza todo. Gracias al cielo, ahora mismo hay muchas series de éxito hechas para atraer tanto al niño como a la niña (Lost por ejemplo) y no a la manera “española” sino a la manera buena: no hay trama de niño, trama de viejo, trama de joven. Sino una trama que engrana todas a la perfección sin pegotes, gracias. Battlestar Galactica me ha sorprendido tanto que tengo las orejas rojas por la vergüenza de mis prejuicios de Princesa Disney.
Porque claro, muchas chicas viven engañadas creyendo que les gustan “las series de chicas” y no se han parado a pensar ni siquiera en lo que ven ni en el mensaje que les están metiendo. No quiero ser una de esas chicas. Jamás. Es más, yo pensé que no lo era: sé que Sexo en Nueva York es una crítica atroz (y no una alabanza) a la mujer moderna y pseudo-liberada.Pero claro, pongámonos en el supuesto de que llegara un friki masculino medio y le dijera a una chica más o menos normal: “ven que te voy a poner una serie realmente de chicas y para chicas: Galáctica, estrella de combate”. Toma. Claro. Y luego dirá que lee la Interviú por los artículos de opinión. Voy a pasarme yo el día viendo una serie de bichos y naves.

Pero no, amigos, lo que ella realmente va a ver será altamente agradable ya que es la serie más feminista que hay en el panorama actual. Así que no fallaréis porque tiene lo que una serie de chicas pura y dura al uso debería tener:
5. Amor, amor, amor, sexo, celos, broncas, traiciones y líos familiares. Un culebrón.
Pues sí. Se quieren y odian mogollón varias veces durante el mismo capitulo. Y es igual de creíble y funciona al mismo nivel estando en una nave espacial, la Galáctica, que si estuvieran en la playa con Serena Van der Woodsen. Que si te quiero pero me caso con otra, que si no me atrevo a estar contigo, que si ya no estoy para estos trotes, que si mi novio tiene una amante, mi madre me pegaba y por eso estoy loca, no sin mi hijo, que si mi padre no me entiende y no me deja vivir. Así dicho parece un culebrón total. Y como la buena ciencia ficción, lo es. Y cuanto más enrevesado y lacrimógeno, mejor (a Star Wars nos remitimos) utilizando tramas muy alejadas del mundo tal y como lo conocemos formalmente para hablar de temas de fondo más universales y muy cercanos a cualquier ser humano: el miedo, la vejez, la soledad, los problemas de pareja, la maternidad, la relación con los padres, el odio irracional a lo desconocido…
Por ello, en ámbito temático, a su lado Cristal palidecería.


4. Peinados cool y trapitos a montones. Tanto las actrices cylons como las humanas van divinas. Son divinas .Cada una en su estilo. Las tienes con un estilo más garçon como Starbuck, las hay más modernas como D’Anna, más clásicas como Dualla, pero todas van divinas. No hay más que ver esos peinados casual tan buscados o esos vestidos hipermorbosillos de nuestra amiga Number 6 que cada día nos presenta verdaderas obras de arte de la costura. Verdaderos puzzles que milagrosamente se sostienen sobre el cuerpo de Tricia Helfer, a pesar de que cada día tienen un trozo de tela menos. Es la auténtica Carrie Bradshaw de todo esto.

Están todas estupendas, las de cualquier edad y cualquier condición y despiertan una envidia sana y malsana que nos encanta. Sin olvidarnos, por supuesto, de la más veterana: la elegante Presidenta Roslin con sus trajes impecables de chaqueta y el tinte más cuidado que ya lo quisiera para ella lady Obama.
3. Maromos metrosexuales vapuleados por las hembras mental y físicamente. Este punto engloba a su vez, varios puntos secundarios, todos ellos agradables para una fémina heterosexual: los actores Jamie Bamber, Tahmo Penikett, Michael Trucco, James Callis, etc. Quizá a algunas el señor Edward James Olmos les pille un poco mayorcete, pero es tan grande su personaje y su actuación, que hará las delicias de las más maduritas y las jovencitas sufrirán sin duda porque su padre, no sea tan sumamente sumo como Adama. Un complejo de Elektra como un piano, vamos.
Todos ellos muy aseaditos y metrosexuales. Como diría Joaquín Reyes “se les ve limpios”. Pero, aunque lo parezca, lo importante no es que haya maromos enseñando cacha para que una chica vea una serie, que también. Lo verdaderamente importante es que esos maromos se dejan vapulear, manipular, por el concepto de la Mujer, con mayúsculas, por la mujer específica a la que aman y lo dan todo por ella.
Y es que ésta es una de las claves de la serie: la mujer como sentido y eje de la sociedad, tanto humana como cylon. Haciendo éstas en todo momento lo que les da la real gana con ellos, hasta tumbándoles si es preciso a golpes en un ring de boxeo (sin duda, uno de los capítulos más románticos de la serie). En este punto, algún chico cobarde va a dejar de leer. Aprende a ligar en condiciones macho, quédate y sé como Starbuck.
2. Tramas políticas, religiosas y sobre todo morales absolutamente conectadas con la sociedad actual. Y es que lo más importante de la serie, como debe ser, no solamente son sus actores sino los guiones, construídos por auténticos relojeros del diálogo, que funcionan manteniendo el interés en cada episodio. Más allá de las naves, encontramos a una típica sociedad, pequeña y perseguida. Tienen políticos fácilmente corruptibles, toman medidas drásticas en situaciones de máxima tensión, sufren la impotencia de la elección democrática de un mal líder y se enfrentan a situaciones en las que el poder militar choca con el poder civil. Al borde del golpe de estado, con un atentado bomba de fanáticos religiosos, con situaciones de crisis económica, crisis religiosas, racismo y opresión a las clases trabajadoras.

Sí señor, porque en la Galáctica tenemos desde “el hijo ricachón al que su padre ha enchufado” para estar donde está hasta el más humilde de los mecánicos que arreglan la nave de ese hijo. Esto y mucho más, sindicatos y huelgas en el espacio. En ningún capitulo la serie peca de quedarse en tramas superficiales sin dejar de ser, además, muy entretenido. Es más, la han acusado de tramas excesivamente rebuscadas en las que las decisiones morales siempre están en tela de juicio. ¿Es que acaso nuestros más odiados enemigos tienen alma? ¿En medio de una guerra, le importa a alguien que ellos mueran? Muy Blade Runner con sus pellejudos. Si esta pregunta se planteara en el mundo real habría menos enemigos y más diálogo, sin duda. Pero el punto de conexión con la realidad más doloroso es un grave problema que sufrimos en nuestra sociedad : la duda de si “el enemigo” no acaba con nosotros quizá sea porque nosotros acabaremos con los “nuestros” antes.
1. Igualdad de géneros absoluta y desempeño de roles tradicionalmente masculinos. Starbuck. Trabajos, acciones, costumbres que en cine y TV achacamos por lo general a hombres los desarrollan aquí ellas en igualdad de condiciones (o incluso mejor). Mujeres absolutamente femeninas beben como cosacos, se fuman un puro, juegan a las cartas y dicen tacos, le dan al amor liberal como lo más natural del mundo o bien le dan a su amor liberal un buen derechazo, dejándolo inconsciente y sangrando. La igualdad es un hecho: hombres y mujeres son igual de fuertes e igual de débiles llegado el momento. Sólo es que ellas son guerreras y tienen el sitio central. Todas. Desde la mecánica Cally, a la mejor piloto de naves, Starbuck, a la cylon más inteligente, pasando por la Presidenta del gobierno. Es más, maravilla ver cómo muchas veces no se fían de nadie más que de la chica para que realice las misiones más arriesgadas y en la nave siempre hay una o dos partiendo la pana. Lo cual prueba que las mujeres conducimos mejor. La solidaridad femenina por encima de todo, pero sin que ello implique humillar a los hombres ni dejarse humillar por ellos. Chúpate esa, Lucía Etxebarría.

Y ahora os preguntaréis: ¿y por qué esta chica piensa que “sus razones” son objetivas? Pues porque esta serie rompe tanto el cliché cómodo de mujer objeto que a los rancios les escuece el alma. Y por rancios me refiero al amigo Fénix del Equipo A, el Starbuck original, que al ver que habían convertido su serie sobre “la esperanza y la familia” en nada menos que un “sci-fi porn” (textual), reventó en un “simpático” post lleno de odio visceral contra este pequeñito Sodoma y Gomorra espacial, donde asegura que las mujeres llevan bebés y no puros. No tiene desperdicio. Todas sabemos que hay que ver y hacerse fan de todo aquello que suscite la ira de gente tan sumamente básica y elemental. Y si algo queda claro es que este señor a todas luces, es prácticamente unicelular. La ameba abanderada de los castrenses. Cuantas más chicas vean la serie y disfruten, Dirk Benedict subirá un grado más en la escala del morado.
Así que, ya sabéis, si queréis haceros el cool y el sensible , ponedle a vuestra chica Battlestar Galáctica: esa serie de un abuelito retirado y las chicas cañeras de alrededor.
Luego sólo os faltaría decirle que siempre lloráis con Love Actually e intentar convencerla de que El imperio contraataca es en realidad una comedia romántica y ya está hecha.
Y ahora voy a ver si me leo algún articulo de opinión de la Interviú.
Good hunting muchachos.
Razón subjetiva 1: ¡Las naves vivas de los cylon son tan monas!¡Como mascotitas cylon y sangran y todo! ¡Queremos una!
Razón subjetiva 2: Adama tiene más pelotas que toda la raza humana junta, dos veces.
