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El largo camino hacia la Torre: yo conozco el final de Perdidos

Categoría: Artículos | No hay comentarios | Escrito en por Juan Pérez de la Torre

Bienvenidos a la última película de orientación Dharma, donde analizaremos algunos datos conciernientes al final de todas las cosas.

Hace unos años, en plena Edad de Oro de la ficción televisiva, el doctor Jack Shephard abrió los ojos. Se levantó, trajeado y magullado, en medio de la vegetación. Sin saber muy bien dónde estaba, comenzó a abrirse paso hasta llegar a una playa donde la gente gritaba y aún humeaban los restos de un accidente de avión. El vuelo 815 de Oceanic se había estrellado, y Perdidos acababa de empezar.

Según escribo estas líneas nos acercamos, lenta pero inexorablemente, al final de un largo viaje a Ítaca. Las tramas empiezan a confluir, los argumentos a cerrarse; los enigmas, a explicarse. Y mientras, yo me siento como al final de otra larga travesía que realicé hace tiempo. En aquella ocasión, el maestro de ceremonias era Stephen King. La obra se llamaba La Torre Oscura.

En multitud de ocasiones se han señalado los paralelismos de la obra magna de King con la serie de J.J. Abrams, pero ahora, con el final del camino a la vuelta de la esquina, es un buen momento para ponerlos sobre la mesa.

En primer lugar, el universo de King (del cual la saga de la Torre no es más que el punto central, pero que engloba en realidad toda su obra: relatos, novelas y guiones televisivos) habla de una realidad alternativa, o más bien de un nexo de realidades; un mundo donde el tiempo discurre a un ritmo diferente, donde conviven restos de una antigua tecnología abandonada con culturas antiguas, donde ciencia y magia no son polos opuestos, sino complementarios.

A partir de cierto momento en la saga literaria, los protagonistas se ven envueltos en realidades alternativas, así como en viajes desde el mundo de la Torre hasta el pasado del mundo “real” para evitar la catástrofe que acabó con alguno de los personajes en el llamado “Mundo Medio”. Exactamente igual que intentan los Losties al final de la quinta temporada. Los saltos temporales y entre realidades se hacen desde ese momento moneda común en las novelas.

El primer libro de la serie, El pistolero, comienza con un personaje caminando por el desierto. Apenas sabemos nada, ni por qué está ahí ni qué quiere. Sin embargo, poco a poco vamos descubriendo su mundo, se van reuniendo distintos personajes procedentes del nuestro y se van abriendo enigmas constantes. La mecánica es similar a la empleada por la serie de Abrams, Lindelof y Cuse: un grupo de supervivientes en una isla apenas aporta información sobre qué está ocurriendo ahí, y si echamos ahora la vista atrás, es sorprendente cuán poco sabíamos de Perdidos en aquella primera temporada.

Igual que es sorprendente comprobar algunas de las “coincidencias” quizá menos relevantes, pero mucho más concretas entre las dos obras:

- Eddie, uno de los protagonistas de las novelas, es presentado a bordo de un avión y metiéndose heroína justo antes de ser transportado al mundo del pistolero. Y ver cómo el propio pistolero, Roland, se encarga de librar a Eddie de su adicción, cual Hobbit yonki estrella del rock.

- Son constantes las alusiones a marcas ficticias, representativas de las distintas realidades entre las que se mueven los personajes. Igual que en Perdidos aparecen las barritas Apollo, en La Torre Oscura tenemos el refresco de cola Nozz-a-la que, por cierto, hace su aparición brevemente en el globo de Henry Gale (¿alguien se acuerda de aquello, a estas alturas?).

- El protagonista de una de las novelas clave para entender la saga, Casa Negra, se llama Jack Sawyer. Como diría Stan Lee, “’nuff said”.

- Una de las tramas más relevantes concierne a un grup que secuestra niños con habilidades especiales: la percepción extrasensorial conocida como “el Resplandor” o “el Toque”, similar al extraño don que parece poseer Walt.

- La Torre Oscura se encuentra en el punto en que se cruzan los haces que nacen de distintas estaciones dispuestas en círculo, cada una con un nombre de animal.

- Por supuesto, existen empresas que relacionan el mundo “real” con el mundo del pistolero, corporaciones como North Central Positronics o Sombra Corporation, similares a Dharma, Hanso Foundation o Widmore Industries.

- Una cuestión repetida en la isla de Perdidos es acerca de si los Red Sox ganan la liga. Se trata de una pregunta que no pasará desapercibida a nadie que haya leído la obra de King.

- El último libro incluye un viaje temporal a 1977, el mismo año al que viajan los náufragos durante la quinta temporada de la serie.

Existen muchísimas más coincidencias, algunas quizá cogidas por los pelos, otras, como poco, sorprendentes. Y todo esto significa que, quizá, el final de la serie sea parecido, o igual en esencia, a la historia de Roland, el último pistolero de Gilead. Y, aún a estas alturas, ésa es una teoría que podría tener sentido, a diferencia de las miles que se han ido desmontando a medida que avanzaban las temporadas.

Lo curioso es que, fuera de los guionistas, tan sólo una persona conoce el final de Perdidos. Alguien que se entrevistó con Abrams cuando aún paladeábamos la primera temporada, y que dijo que lo que los creadores nos tienen reservado será apoteósico. Alguien, por cierto, llamado Stephen King. Pero los demás, simples mortales, hasta que llegue el esperado capítulo final, lo único que sabemos a ciencia cierta es esto:

Cuando Jack despertó, el humo negro ya estaba allí.

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